Monterrey.- Mujer, madre, hija, hermana, esposa. Hace aproximadamente diez años perdió a su único hijo varón, de 18, en un accidente automovilístico, cuando su motocicleta fue embestida por un conductor ebrio, entregándolo a la parca.
Hace cinco años perdió a su única hija, por un cáncer de riñón que, en quince días, le hizo metástasis en su delgado cuerpo de 13 años, privándola de la vida.
Ayer, su esposo de 59 años, cayó fulminado en la calle por un repentino infarto al miocardio, que lo envió al otro mundo.
Más allá de la resiliencia y el estoicismo, ¿cómo puede un ser humano común soportar el dolor por tan irreparables pérdidas? ¿Acaso será cierto que Dios hizo a las mujeres capaces para soportarlo todo?
Ella vive y permanece tranquila, quién sabe hasta cuándo…