CORONA29062020

MICROCUENTOS PARA PENSAR
Las virgenes locas
Tomás Corona

Monterrey.- Habitan, trémulas, en tabernáculos sagrados y profanos. Disfrutan invariablemente con la paz espiritual y el placer de la carne. Gozan con las palpitaciones de su pecho, expuesto al mundanal desvarío o cubierto con un manto sagrado. Viven su epicúrea vida como ninfómanas circunspectas.

     Acuden presurosas al templo o al motel en turno para saciar sus delicadas ansias. Tienen hijos de pecado o del placer, solo ellas lo saben y así lo decidieron. Ahuyentan las lenguas viperinas con una sarcástica carcajada. Hacen obras piadosas como fornicar con quien lo necesite, por ejemplo. Rezan de día, pecan de noche, como prostitutas mártires. Se desviven por amar al prójimo, sobre todo si está encima de ellas. Su vida fluye entre el sagrario y los santos varones que sangran el erario.

     Oran, siempre arrepentidas por la vida que llevan, pero bien satisfechas en su flagrante voluptuosidad. Vírgenes locas, les llaman, y su religión está impregnada por Dios y por el Diablo.