GOMEZ12102020

MICROCUENTOS PARA PENSAR
Mimus
Tomás Corona

Monterrey.- El teatro refleja también la propia existencia que no es mas que una mezcla de sentimientos, un contrapunto de emociones, un sinfín de vivencias que desembocan siempre en la certeza de sentirnos vivos, de ser los personajes de nuestra propia vida, aún con la incertidumbre que en estos tiempos duros nos circunda y conmueve. Y entonces toda una pléyade de actores se apoltrona en el escenario de las redes para ver como celebramos la extraordinaria vida y obra de Fernando Leal Velasco.

     Las musas y diosas también están de fiesta, Minerva la romana y Atenea la griega, diosas del arte y la sabiduría se abrazan jubilosas al percatarse de este sencillo, pero grandioso homenaje que hacemos a uno de sus discípulos predilectos. Melpómene, la musa de la tragedia y Talía la de la comedia, risa y llanto, alegría y tristeza, amor y odio, dolor y placer, se funden por fin en un solo mascarón, una tragicomedia que proyecta y refleja el desempeño actoral de nuestro singular personaje.

     Mientras tanto Calíope, la musa poética observa emocionada desde su florido bosque de palabras como brota del corazón nuestro sentir, nuestra admiración por el actor principal en este singular evento, Fernando Leal, un orfebre constructor de maravillas, engarzador de momentos mágicos, fantásticos, realistas. Con su inigualable talento, ha construido un joyel de piedras preciosas en la magnificencia de su arte teatral y se lo ha regalado al mundo.

     Pero es Polimnia, la musa de la pantomima quien acude gozosa al escenario para deleitarse con la presencia de nuestro invitado de honor, y el mimo entonces despierta sobresaltado y salta al tablado haciendo mil muecas en su blanco rostro y mil figuras con sus hábiles manos robándose el corazón y la atención de los presentes. Su cuerpo entero se contorsiona y puede ser lo que quiera: agua, piedra, luz, caja, espejo, viento, mesa, lluvia, paleta, mecedora, estatua, pájaro. Y el mimo Fernando, sabedor de su creatividad y talento, sonríe complacido y satisfecho con su público.

*Fragmento del homenaje que hicimos a Fernando Leal