Monterrey.- Más allá de que existen hombres públicos, también hay mujeres públicas, de hecho, han abundado últimamente. No me refiero a las prostitutas, ellas son otra historia o por lo menos son más dignas.
Mi comentario aduce a aquellas féminas que han incursionado en diferentes ámbitos “exclusivos” de los varones. No soy misógino, prefiero que el Diablo me lleve antes de serlo, creo firmemente en la belleza y el poder femeninos, sin embargo, llama la atención el hecho de que en profesiones como mecánica o ingeniería, o en ámbitos como el empresarial, mercantil o político, cada vez haya mas mujeres.
Mis amigas feministas argumentarán, con toda razón, que siempre han estado en todas partes y en todos los contextos, pero no las habían dejado ser. Solo falta el religioso, aunque haya monjas, “los seres más estériles de la creación” decía una colega maestra acérrimamente crítica, va a estar muy cabrón que la iglesia permita la intromisión de mujeres en sus vastas legiones masculinas. “Debiera haber obispas” versaba Doña Ofelia Guilmain en aquella impactante obra de teatro.
Hoy más “chicas super poderosas”, en el buen sentido, primorosamente maquilladas y bien prendidas (en eso se están pareciendo los varones a ellas, jajajaja…!!) ocupan puestos clave en el gobierno, los bancos, instituciones escolares, negocios, asociaciones civiles, reductos políticos, consorcios mercantiles y es curioso ver como también se han mimetizado en esos mundillos perversos en los que impera la corrupción, el favoritismo, el compadrazgo y amiguismo, las tranzas, la asignación de injustos cotos de poder, el liderazgo monopólico y los lame guevos…