Monterrey.- Naufraga la esperanza de un futuro mejor. Gente hacinada en el transporte urbano. Domadora de político vende insumos médicos a precios exorbitantes. El comercio informal en proceso de destrucción. El miedo carcome a los viejos. Los cubre bocas contaminan el mar. Los alumnos inmolados por la fallida virtualidad. Las amigas extrañan el café compartido, él l las bohemias. El encierro subyuga la libertad. Se adultera en las casas la desigualdad de género. El sector salud se viste de luto. La injusticia cunde. Los depredadores venden su alma al diablo. Los feminicidios están a flor de piel. Nada axiológico existe ya. Se fermenta la histeria socio familiar. La cerveza se convierte en elixir de dioses. Ya nadie soporta el “Quédate en casa”. El borrego de oro aplastado en la curva de la pandemia que no termina de achatarse. Dios llora en silencio por sus infaustas criaturas. La vida no vale nada.