PEREZ17102022

MICROCUENTOS PARA PENSAR
Niñera de oro
Tomás Corona

Monterrey.- Más allá de las tías, suegras y abuelas (las que se dejan) explotadas por sus hijas, nueras y sobrinas que son mujeres “modernas”, porque trabajan (como si no trabajaran en la casa con el pesado quehacer) y les piden cortésmente a ellas cuidar a sus vástagos y bendiciones, aunque muchas estén jubiladas para descansar de una vida llena de trabajo, o tengan un montón de achaques y ya no puedan ni con su alma; pero allí van de “culiprontos” a atender a los amorosos (a veces endemoniados) nietos, que muchas veces las vejan, las golpean y no acatan sus indicaciones, sobre todo los niñitos y niñitas que son berrinchudos (una especie infantil que prolifera mucho en estos días).

Las más listas se niegan, aduciendo que ellas tuvieron un montón de hijos y ya no quieren saber nada de eso, a menos que se trate de un velorio o una emergencia, entonces sí están dispuestas a regalar un poco de su tiempo; pero para que una linda pareja se vaya de viaje o a un evento social, ¡ni madres!, y mucho menos cuidarlos todo un turno porque su mami trabaja. “Usted los tuvo mijita, son suyos, a ver qué hace con ellos, para eso se inventaron las guarderías”. Eso de las guarderías es un tema que da para otra historia, como la de la tristemente célebre guardería “ABC”. Y entonces aparecen en escena las niñeras, que también tienen lo suyo, desde las historias más dulces y piadosas, hasta las más crueles y terroríficas.

Pero ella no, esta niñera de oro fue elegida entre miles, por su amplio currículum en el área de enfermería y cuidados maternales (aunque no va a amamantar), pero sobre todo por su amplio perfil como cuidadora de infantes. La pobre (que seguramente se volverá rica con su nuevo sueldazo) estuvo a punto de claudicar, porque tuvo que firmar un sinfín de cláusulas, sobre todo las vinculadas a la discrecionalidad que le prohibían decir cualquier cosa con respecto a los hábitos y manías de la pseudo real pareja, y mucho menos sobre los cuidados (y descuidos por parte de la madre) de la infanta heredera del imperio neo-landés.

¿Pero cuántas madres trabajadoras de Nuevo León pueden darse el lujo de pagar una especializada, ostentosa, sofisticada y bien ponderada niñera de oro?