Monterrey.- Desde mi propio “expertise”, al paso del tiempo, me tocó ver los vanos esfuerzos de las autoridades educativas, quienes pretendían cambiar la realidad escolar, a través de innumerables programas, infortunadamente, todos fallidos.
¿Por qué? Nunca jamás se les dio seguimiento. Llegaban con mucho ímpetu entusiasmando a los profesores; haciendo las adecuaciones necesarias para instalar y resguardar los equipos, capacitando a los participantes, pero todo era inútil. Programas muy valiosos, con un alto potencial didáctico, fueron transfugados, abortados, olvidados y convertidos en chatarra.
Tal pareciera que es un estigma el hecho de que todos los programas que implementa la Secretaría de Educación estén destinados al más rotundo fracaso.
Hoy lo vuelvo a escuchar. Un programa gubernamental,una prueba, un excelente resultado como testimonio de la dedicación y empeño de los estudiantes y la entrega de un equipo de cómputo para complementar su conocimiento. Pero “Nuevo León no aprende”, eso es irremisiblemente cierto.