MICROCUENTOS PARA PENSAR
Páramo
Tomás Corona
Monterrey.- Ya no quedan árboles añosos en la alameda, otrora reverdecida, cautivante y señera. Fueron talados por inconscientes ecocidas y convertidos en leña, arguyendo su senectud y una peligrosidad incierta. Han diezmado y transformado tanto ese pulmón verde, que de su maravilla nada queda. Hoy es un triste y solitario páramo de piedra. ¿Qué futuro le espera? Desaparecer y convertirse en una triste quimera. Resulta inconcebible cómo el hombre destruye poco a poco su planeta, la tierra.