VALDEZ13072020

MICROCUENTOS PARA PENSAR
Santo prepucio del señor
Tomás Corona

Monterrey.- Doña Rita la intendente abrió los ojos desmesuradamente cuando el ladino profesor exclamó:
- Santo prepucio del señor

Acicateada por el asombro y su ignorancia, expresó:
- ¿Y ese santo profesor Jeremías...? ¡No lo conozco…! Y mire que me los sé todos…

Con pícara mirada, el malicioso viejo, dijo:
- ¿De veras, doña Rita…? ¡Pues es muy conocido, sobre todo por las mujeres, y viera que milagroso es…!

Dubitativa y meditabunda la mujer siguió cuestionando:
- ¿Y de dónde es o que…? Porque yo nunca lo había escuchado.

Ya enganchada en la broma, el socarrón viejo prosiguió:
- ¡Ay doña Rita, pues viene del mismo Dios, está hecho a su imagen y semejanza…!

Totalmente convencida de la existencia de aquel santo, doña Rita solo atinó a decir:
- Muy bien, pues entonces le rezaré todas las noches y me acordaré de usted, gracias.

El bribón y vejete profesor, con una sonrisa que amenazaba en convertirse en carcajada, respondió:
- Sí, eso le iba a decir, hay que rezarle por las noches y no le extrañe sentir un calorcito muy rico cuando lo esté haciendo, ya lo verá…