Monterrey.- -Pero porqué te da miedo pasar por la noche si aquí no hay nada…Y de un certero hachazo corto desde la raíz todas las tradiciones milenarias vinculadas con el culto a la muerte: el pulcro mantel blanco, la inefable sal, el izcuintle perro juguete de los niños fallecidos, las opíparas ofrendas, el excitante tequila, las inoloras luminosas flores de cempasúchil, el agua líquido vital, las míticas velas, el dulcísimo pan, los fastuosos adornos de papel picado, el odorífero copal, las frondosas veladoras, los afligidos cantos, el soporífero incienso, las dulces dulzonas calaveritas, el incómodo petate, la profética cruz de ceniza, el grisáceo retrato del muerto, objetos rituales que mágicamente aparecen el día de difuntos en México, pero no ese día, en aquél tristísimo y oscuro panteón.