GOMEZ12102020

OLMECAS: “LOS INCÓGNITOS”, I
Una mirada de pájaro en vuelo
Jorge Rhi-Sausi Galindo

Los Tuxtlas.- Introducción. En general poco se conoce de la cultura Olmeca fuera de los especialistas. La inmensa mayoría solo sabemos que esculpieron unas enormes cabezas de piedra y algo más. Quizá la principal razón de este desconocimiento sea por la falta de difusión popular de lo que se conoce de esta cultura. La literatura olmeca existente ha estado inmersa entre los académicos especialistas y predominantemente en el idioma inglés. Ha sido un largo y sinuoso camino para escudriñar su pasado.

     Arqueólogos, antropólogos y otros investigadores sociales de México y del mundo, continúan proponiéndose “transformar los descubrimientos arqueológicos en Historia”, como Ignacio Bernal y García Pimentel (1910 - 1992) lo señalaba en su obra clásica Mundo Olmeca publicada por primera vez en 1968.

     Los Olmecas son una cultura considerada como una de las seis civilizaciones prístinas de la humanidad. Todas ellas se desarrollaron sin existir un modelo previo a seguir: la egipcia y asiria en el Medio Oriente, la zhang en China, la hindú en la India, la olmeca en Mesoamérica y la chavín en Perú. A la cultura Olmeca también se le ha llamado “La Cultura Madre”, pues fue el primer asentamiento humano en Mesoamérica en consolidar lo que podría llamársele una civilización.

     Paul Kirchhoff (1900-1970) introdujo el concepto de Mesoamérica (América Media) en 1943, permitiendo ubicar en buena parte del territorio de México y parte de Centroamérica todas las regiones donde se establecieron asentamientos prehispánicos a lo largo del tiempo.

     En general se distinguen tres períodos históricos de los pueblos originarios: el Preclásico 2500 ac – 200 dc, también nombrado Formativo, el Clásico 200 – 900 y el Postclásico 900 - 1521. Antes del Preclásico está el Arcaico y después del Postclásico viene la presencia europea.

     El tiempo de los Olmecas se sitúa dentro del Formativo o Preclásico (2500 ac-200 dc), dividiéndose a su vez en: Formativo Temprano, Medio y Tardío. Estos períodos corresponden, en general, a sus centros ceremoniales más importantes: San Lorenzo Tenochtitlan, La Venta y Tres Zapotes.

En el principio.
“La arqueología es una disciplina plural y universal que lo mismo descubre el palacio del poderoso que la casa del humilde” Eduardo Matos Moctezuma

     José María Melgar y Serrano, un educado anticuario, en el año de 1869 publicó un artículo en el Semanario Ilustrado de la Ciudad de México donde describía el descubrimiento de la primera Cabeza Colosal Olmeca. Esto sucedió en la ex Hacienda de Hueyapan, hoy conocido como Tres Zapotes en el estado de Veracruz. La descripción de Melgar en su artículo de la enorme cabeza de piedra fue motivo de múltiples confusiones sobre su origen y quiénes la esculpieron. Más aún, por los detalles de su reseña al asociar los rasgos físicos de la cara del monumento con “etíopes” y de rasgos “negroides”, llegando a conjeturar que en el continente americano pudo haber habido asentamientos afromesoamericanos en el pasado remoto.

     Además de esta confusión de su origen por parte de Melgar en 1869, también la comunidad arqueológica se demoró un tiempo en identificarla. Fue sólo hasta 1942 en una reunión de muy renombrados arqueólogos, antropólogos e historiadores en Tuxtla Gutiérrez, Chis. Donde la cultura Olmeca fue reconocida como una cultura independiente y además la más antigua en Mesoamérica, eliminando así, la percepción que se tenía de ser un desprendimiento de los mayas.

Lo Olmeca.
El territorio Olmeca más aceptado es el definido por Ignacio Bernal al que llamó “Zona Metropolitana Olmeca” posteriormente también mencionado como “Zona Nuclear Olmeca”. Esta región sería la cuna de la cultura Olmeca y abarcaría por la costa del Golfo de México desde el río Papaloapan hasta el río Tonalá, la región de Los Tuxtlas y los límites con Oaxaca y Tabasco.

     Pero antes de llamársele Zona Metropolitana Olmeca, ya existía un nombre para esta cultura y su territorio desde los tiempos prehispánicos, los aztecas le nombraban Olman.

     Si bien la cultura Olmeca fue reconocida como una civilización independiente y la más antigua del territorio Mesoamericano a mediados del SXX, las culturas de Teotihuacán, Monte Albán, los mayas, los toltecas y los aztecas, llamaron poderosamente la atención de la inmensa mayoría de los arqueólogos por la magnitud y complejidad arquitectónica de sus centros ceremoniales, dejando poco espacio para estos nuevos y aislados descubrimientos.

     La cabeza colosal, estatuillas, hachas y otros elementos votivos olmecas descubiertos o saqueados en esos tiempos, llamaban la atención por su calidad escultórica, pero no se descifraba dónde ubicarlos, no apuntaban claramente a ninguno de los perfiles de las culturas hasta entonces acreditadas, causando confusión de su origen.

     Esta cultura fue un asentamiento de larga duración que abarcó un período desde el año 1500 ac hasta el 250 dc, casi dos mil años de continuidad histórica y cultural por lo que también se le ha denominado “Cultura Madre” propuesta por Alfonso Caso (1896 – 1970) y otros investigadores sociales. Su área territorial, nombrada el “Olman” por los aztecas, estuvo definida por lo que hoy es el sur de Veracruz y las colindancias con los estados de Oaxaca y Tabasco. Sin embargo, su influencia cultural y comercial cubrió enormes distancias llegando hasta Centro América, así como también al Altiplano del centro de México.

     Estas distancias que hoy nos parecen muy cortas y de fácil acceso debemos recordar que en ese tiempo en Mesoamérica no existían animales de tiro o carga y no se conocían los metales. Todos sus utensilios y herramientas se elaboraban solo con madera, piedra y osamenta animal, todavía se encontraban literalmente en el neolítico terminal de la Edad de Piedra o como algunos estudiosos en oriente le llaman a esta etapa; la “Edad del Jade”.

     Por lo que es más de admirarse, borrando así, esa imagen del hombre de la edad de piedra como un salvaje cavernícola refugiado en cuevas. Sin embargo, veremos cómo lograron impresionantes resultados en construir una sociedad que fue capaz de desarrollar:

     Un sistema numérico vigesimal (base 20 dedos), incluyendo el cero, para contar y llevar registros mediante círculos y barras. Se acepta que el primer ícono descubierto de un símbolo cero en Mesoamérica les pertenece a los mayas, representado como una combinación entre concha y caracol. No obstante, los Olmecas ya lo usaban varios siglos atrás como posicionador (una de las dos funciones del cero) en su sistema numérico, sin aparentemente tener un símbolo específico o posibilidades operativas.

     También son creadores del primer calendario en Mesoamérica llamado “La Cuenta Larga”; el cual es un calendario lineal que se inicia el 13 de agosto del año 3114 ac y se contaban los días transcurridos. Como esta fecha de inicio aparece con frecuencia en las inscripciones mayas se pensaba que el calendario era de su autoría, sin embargo, de las ocho inscripciones más antiguas conocidas de la “Cuenta Larga” ninguna de ellas se encuentra en territorio maya. Aún se desconoce qué simboliza la fecha de inicio de este calendario.

     Unas técnicas de talla de piedra en jade, jadeítas, obsidianas y basaltos, sólo por mencionar algunas, que nos sorprenden por su finura y precisión. Cabe señalar que el jade y el basalto son materiales de gran dureza con valores medios de 7 y 6 Mohs respectivamente. Solo como referencia diremos que el fierro tiene una dureza media de 4.5 Mohs y en el límite superior está el diamante con 10, por lo que sus técnicas de talla y esculpido seguramente incluían elementos muy ingeniosos en herramientas y abrasivos.

     Se les atribuye ser los inventores de la primera escritura en el Continente Americano. Se consideran varias alternativas como posibles génesis de la escritura a partir del año 500 ac: en Oaxaca (Zapoteca), en Izapa (Maya) y en el Istmo (Mixe- Zoque), éste último muy favorecido por los expertos pues también se acepta que quizás el lenguaje hablado Olmeca fuese un proto mixe-zoque.

     Pero el avance más importante en la escritura olmeca le corresponde al período Epi-Olmeca (350 ac – 200 dc), también mencionado Formativo Tardío. Todas tienen en común una escritura en forma de columnas, su lectura es de arriba hacia abajo y normalmente de izquierda a derecha, la dirección de la mirada de un rostro o un símbolo, indicaban el sentido de la lectura. La Estatuilla de San Andrés y la Estela de La Mojarra, entre otras, permitieron por primera vez comprender someramente esta escritura incipiente, formada por logogramas y fono sílabas, según Justeson et.al. de la Universidad de New York en Albany.

     Uno de sus descubrimientos más impactantes fue la vulcanización del látex del árbol del hule (Castilla elástica). En un sitio de ofrendas de los olmecas conocido como El Manatí, a escasa distancia del centro ceremonial San Lorenzo/Tenochtitlan, explorado por Ponciano Ortiz (UV, Universidad Veracruzana) y Carmen Rodríguez (INAH) entre otros, se encontraron bolas de hule tan antiguas que datan desde 1760 ac, cerca de 4000 años atrás. Esta vulcanización del hule (polímero termofijo) constituye quizás, el primer material hecho por el hombre (man made). Este material no era conocido por la naturaleza. Se le ha sido atribuido a Charles Goodyear en 1839 quien mezclando azufre con el látex y aplicando calor, logró “inventar” el hule vulcanizado o caucho, ampliamente usado para la elaboración de llantas antes del hule sintético.

     Sin embargo, los olmecas ya habían realizado este proceso miles de años atrás. Este descubrimiento devino en un juego de pelota ceremonial con un gran simbolismo cosmogónico que ha perdurado hasta nuestros días. En los estados de Zacatecas y Sinaloa, entre otros, se practica este juego prehispánico en una versión contemporánea pues no se tienen registros de cómo lo jugaban los Olmecas o inclusive si para ellos en realidad era un juego.

     En la planeación de sus áreas ceremoniales ya contemplaban el uso de un diseño urbano arquitectónico con cierta orientación astronómica, también emergen las primeras construcciones piramidales de Mesoamérica y, por supuesto, la producción de Cabezas Colosales en piedra que maravillan al mundo. Todas estas aportaciones al conocimiento humano se heredarían a las culturas posteriores mesoamericanas.

     Los Olmecas son reconocidos por un sinnúmero de esculturas monumentales y portátiles con extraordinaria belleza artística. Beatriz de la Fuente (1929 - 2005, UNAM), sin duda la experta en arte Olmeca más reconocida, sintetiza históricamente su arte de una manera magistral; “Entre los egipcios y los helénicos, el arte olmeca llena un espacio”.

     Sus excedentes productivos de maíz, frijol, yuca, calabaza y otras plantas cultivadas en las tierras aluviales a las orillas y cuencas de los ríos, les permitieron tener una sociedad estratificada con una clara división del trabajo, suficientemente apta para conseguir dichos logros.

     Sigue en debate su organización político-social, hay consenso entre los expertos que no fue un imperio y que el modelo lineal de desarrollo tipo: banda-tribu-jefatura-reino-estado-civilización aplicado a esta cultura sigue en argumentación. Nuevas alternativas del tipo redes/corporación como aglutinadores de cultura y poder están siendo propuestas por otras disciplinas como la sociología, intentando destrabar la tradicional relación individuo/jefatura/reino.
Lo que si resulta evidente por los documentos arqueológicos descubiertos es que dentro de los Olmecas existía una élite política con gran énfasis en el individualismo, evidenciado por los retratos en las cabezas colosales y por la gran cantidad de ornamentos de jade, obsidiana y más elementos suntuarios mostrados en sus vestimentas, arreglos faciales y ofrendas mortuorias, todos ellos símbolos de poder y estatus social.

     Aún se conoce poco de los orígenes de esta cultura, inclusive el nombre Olmeca es un derivado del náhuatl que significa “los habitantes de la región del hule”, por lo que en realidad no sabemos cómo se nombraban ellos mismos. Tampoco está muy claro ¿quiénes eran sus pobladores?, ¿qué idioma hablaban?, ¿cómo se organizaban?, ¿por qué decayó?, ¿en dónde quedaron?

Sus centros ceremoniales: una breve semblanza.
Analizando los patrones de población en el Olman durante el Formativo Medio (1000 ac – 400 ac), Christopher Pool (Kentucky University) identifica tres regiones: las montañas centrales de Los Tuxtlas, la cuenca del río Coatzacoalcos Medio y las planicies de Tabasco. En este período concluye que existieron grandes cambios en los patrones de asentamientos; una declinación pronunciada en las cuencas del río Coatzacoalcos y del río San Juan (San Lorenzo Tenochtitlan), con incrementos sustanciales de asentamientos en las tierras bajas de Tabasco (La Venta), así como también, en las montañas centrales de Los Tuxtlas y en Tres Zapotes.

     Lo primero que se observa de los tres centros ceremoniales es su cercanía con algún río importante: San Lorenzo Tenochtitlan con el Río Coatzacoalcos, La Venta con el Río Tonalá y Tres Zapotes con el Río San Juan. Esto nos lleva a una posible sub regionalización del Olman que fue generada por la influencia de los ríos de gran caudal. También nos abre una ventana de explicación de su enorme preponderancia cultural y comercial en una gran extensión territorial, los ríos eran sus venas de comunicación e intercambio, sus autopistas fluviales y la Costa del Olman, su autopista marina, como se comentará más adelante.

*Primera parte de tres.