El Plan 2040 se organiza en 9 Ejes: Educación, Salud, Desarrollo Social, Cultura, Desarrollo Sustentable, Desarrollo Económico, Seguridad y Justicia, Finanzas Públicas y Gobierno con Ética y Transparencia. Se propone como aspiración: un desarrollo sostenible e inclusivo.
Este comentario se centra en lo que se plantea en el “Eje: Educación”.
De entrada, en el Plan se delimita lo que será materia de este Eje. Se establece que la educación obligatoria “que debe proveer el Estado” abarca los niveles de: Inicial, Preescolar, Primaria, Secundaria y Media Superior. Y agrega: “La no obligatoria es impartida por universidades autónomas e instituciones de educación superior”. Esta definición crea confusión; más adelante, en el mismo texto, se afirma que la educación universitaria la debe proporcionar el Estado (autoridades federales y locales). Vale la pena destacar que la Ley General de Educación Superior, en su Artículo I, señala que se propone “establecer las bases para dar cumplimiento a la obligación del Estado de garantizar el ejercicio del derecho a la educación superior”.
Sin mediar explicación, el Plan Estratégico NL 2040 no se ocupa de la Educación Superior, la deja fuera. La función que cumple la educación superior en el proceso de desarrollo social y económico es de gran relevancia, como para no considerarla un factor de carácter estratégico.
Así que el Plan se concentra en lo que se conoce como Educación Básica y Educación Media Superior: inicial, preescolar, primaria, secundaria, y media superior.
Se le otorga espacio al tema de la “cobertura” (el porcentaje de la población en el rango de edad que corresponde que está inscrita en la escuela) y se señala que: los principales retos en cobertura están en los niveles de inicial, preescolar y media superior. Esto es, que en primaria y secundaria la cobertura es aceptable.
En 2019 la cobertura en Inicial fue de 7.8 por ciento. En Preescolar fue de 75.5 por ciento. En Media Superior fue de 76.9 en el año 2021.
Lo que también es grave es que: el 56 por ciento de los jóvenes entre 15 y 24 años “está fuera del sistema educativo”.
Al tocar el tema de la evaluación se dice que: el sistema educativo de Nuevo León “no ha presentado de manera representativa” la prueba PISA en los años 2015, 2018, 2021 y 2023. La prueba PISA es un instrumento de evaluación diseñado y administrado por la OCDE, que se aplica a nivel internacional a jóvenes de 15 años y mide los resultados a nivel de país. México se mantiene en los últimos lugares desde que se empezó a aplicar ese instrumento a inicios de siglo.
No obstante, la Secretaría de Educación de NL aplicó, entre 2021 y 2022, la prueba “Nuevo León Aprende”, con el resultado de que de los alumnos de 6º de primaria sólo un 20.2 por ciento había logrado un “resultado satisfactorio” en Lenguaje y Comunicación y un 22.4 por ciento en Matemáticas. En Secundaria, sólo un 30.5 por ciento logró un nivel satisfactorio en Lenguaje y Comunicación y un 21.5 por ciento en Matemáticas. No se ofrece información si se presenta alguna diferencia entre los alumnos inscritos en la escuela pública y la escuela privada.
Un dato lamentable es que en Nuevo León hay 66 mil jóvenes, de entre 15 y 21 años, que no estudian ni trabajan. Este grupo se incrementó un 48.7 por ciento, entre 2015 y 2023.
Se destacan las carencias del sistema educativo de Nuevo León, entre las razones se mencionan la falta de inversión en infraestructura (al inicio del actual ciclo escolar se anunció la compra de aulas “móviles”), falta de “presupuestos adecuados para el personal docente”, tecnología, materiales y becas para grupos desprotegidos como la “población indígena”.
Los planteles no están preparados para proteger a sus estudiantes de desastres naturales ni del cambio climático.
El 38.5 por ciento de los planteles de Educación Básica y un 88.0 por ciento de los de Media Superior cuentan con equipos de cómputo. Acceso a Internet solo lo tiene un 31.1 por ciento de planteles en la Educación Básica y un 71 por ciento en Media Superior.
A partir de este Diagnóstico se definen algunas líneas de estrategia, como: asegurar la calidad inclusiva y equitativa para todos los sectores; entender la educación como un proceso a lo largo de la vida y aprendizajes “útiles” para enfrentar el cambio climático, la transformación digital y la desigualdad.
Si bien se dedica atención a la necesidad de mejorar las capacidades de los maestros (“hacer de la docencia una carrera atractiva”): competencias digitales, dominio de la lectoescritura, “fortalecimiento disciplinario”, Inglés, acompañamiento socio emocional, no se hace referencia alguna a las escuelas normales, ni a las instituciones formadoras de maestros, a sus condiciones en materia de tecnología, recursos materiales y planes de estudio.
Se plantean tres objetivos: 1) Garantizar el acceso, permanencia y terminación de estudios obligatorios de todas las personas; 2) Asegurar que todos los estudiantes tengan una trayectoria educativa de calidad, con seguimiento y monitoreo, dando atención a la ciencia, la tecnología, ingenierías, Artes, Matemáticas, Inglés; 3) Contar con un sistema educativo con estándares internacionales, orientado en la mejora continua y sustentado en información relevante y confiable.
No se definen las estrategias o caminos para lograr esos objetivos, ni plazos o calendario. Se recomienda una Hoja de Ruta Educativa Estatal, pero no se ofrece algún diseño.
Las metas que se fijan son muy tímidas.
No se reconoce la necesidad de un sistema de evaluación de la instrumentación de la política educativa, ni de un sistema de evaluación del cumplimiento de los estándares de aprendizaje. Se menciona que la Secretaría de Educación aplicará la prueba NLAprende para medir el nivel de aprendizaje en la Educación Media Superior.