PEREZ17102022

Precios de la gasolina México-EEUU
Víctor Vela

Es evidentemente el efecto no de la ligereza,
sino del juicio maduro de la época,
que no se deja seducir por un saber aparente.

Immanuel Kant, 1787

Monterrey.- Entre los hechos más sobresalientes, señalados por la oposición a la llamada 4T, destaca el continuo aumento de los precios nominales de las gasolinas en México que, contrastando con su promesa de campaña, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró abaratar al más importante de los combustibles. Adicionalmente, la crítica al manejo de la economía del actual régimen ha venido enfatizando en la notoria diferencia, tocante a los precios prevalecientes de los carburantes, la cual juzgan como desfavorable para el país respecto a EEUU.

Los precios de las gasolinas, Magna y Premium crecieron -el último lustro- a una tasa promedio de 3 y 3.5 porciento respectivamente, frente a una inflación de 5.2% registrada en ese mismo período; es decir, que en términos reales la gasolina sí es más barata entre 2.2 y 1.7 porciento en comparación con 2018. Aquí no se consideran el costo indirecto que representó para el consumidor el robo de combustible, el llamado huachicol, ni la carga directa que resultaba con las mermas programadas, como regla, por los concesionarios a través de las bombas despachadoras.

Al igual que en cualquier producto, el precio de la gasolina se fija según un estándar ajustado a las circunstancias de producción y distribución del país o región a considerar. En cuanto a la producción, sabemos, en México es de carácter monopólico-paraestatal, mientras en EEUU su naturaleza es oligopólica-privada. Pero la distribución en ambos países es de índole monopolista, un modelo de competencia sui géneris que está entre competencia perfecta y monopolio; por lo tanto, no solo las diferencias observadas en el precio de las gasolinas se dan entre países, también suceden por regla (a veces sustancialmente) entre un estado y otro. Una comparación más sensata sería calcular precios promedio ponderados para las dos naciones y ver si la realidad es o no digna de preocupación.

Sería oportuno hacer un ejercicio en retrospectiva, en cuanto al tema de marras, para saber si en la historia económica reciente, sobre todo la del período neoliberal, los precios implícitos de las gasolinas mexicanas realmente eran competitivos, por ejemplo a nivel fronterizo con los gringos, o bien eran pura apariencia.