En noviembre de ese año participó en una batalla en Caballeros, cerca de la capital tamaulipeca; en abril de 1865, intervino en el Sitio y Toma de Ciudad Victoria, por las fuerzas de Pedro José Méndez; en junio del mismo año, actuó en el ataque a Tula, Tamaulipas; y en septiembre hizo lo mismo en el ataque y defensa de El Chamal. En enero de 1866 luchó en El Cantón y Batalla de Tantoyuquita, donde murió el General Méndez; el 1º de agosto fue herido en la Toma de Tampico. Hacia 1897 era coronel de caballería; mientras en diciembre de 1898, formó parte de la columna militar que acompañó al presidente Porfirio Díaz durante su visita a Monterrey.
En 1900 fue nombrado General Brigadier, después de participar en varias campañas contra rebeldes y sublevados, entre ellas en las serranías de Ciudad del Maíz. Ese año, por instrucciones del general Bernardo Reyes, salvó de la pena capital al Coronel Mainero, acusado de varios delitos por un Consejo de Guerra; dicho militar era nativo de Matamoros y pariente del gobernador de Tamaulipas, Guadalupe Mainero. En medio de todo esto, Terán fue nombrado Jefe de la 3ª Zona Militar de Caballería en Monterrey.
Una de sus encomiendas era combatir gavillas, contrabandistas y sublevados, entre ellos el periodista Paulino Martínez y un personaje fronterizo apodado El Coyote, quien merodeaba cerca de Lampazos, Nuevo León. El general Terán murió el 11 de enero de 1906, en Monterrey, donde residía con su familia. La crónica de su sepelio fue publicada en El Espectador de aquella capital norteña: “Presidían el fúnebre cortejo el Sr. Gral. Don Bernardo Reyes ostentando su uniforme de Divisionario y el Jefe Accidental de la Zona Sr. Brigadier don Juvencio Robles. Una Brigada compuesta de todas las fuerzas de la Guarnición, al mando del Coronel don Pedro N. Hernández, Jefe del 9º Batallón, hizo al finado, desde la casa mortuoria hasta el Panteón del Carmen los honores correspondientes a su grado militar.”
Entre la concurrencia se encontraba el poeta matamorense Manuel Barrero Argüelles, quien en reconocimiento a su paisano, leyó en el funeral los versos de su autoría:
Surgió a la vida nacional sintiendo,
que el numen de Belona lo encendía
y, soldado viril, con su osadía,
ganó la palma del feral estruendo.
De la invasión armada en el tremendo,
que amagó a nuestra excelsa autonomía,
indómita se irguió su gallardía,
a la voz de la patria respondiendo.
Por honda arcanidad de su destino,
Victoria fue del luchador la cuna,
y sembró de laureles su camino.
la Victoria también; y ahora al fuerte
adverso golpe de la cruel fortuna,
ceñido va de lauros a la muerte.
Menciona su biógrafo don Francisco Ruiz, un tulteco de quien gocé de su amistad cuando sirvió administrativamente en las oficinas de La Sociedad Alianza, que la información sobre este lustroso victorense la obtuvo de Margarita Terán Viuda de Ferrigno, quien por cierto donó en 1945 algunas prendas de este prócer, que serían incluidas en el Museo de Historia, que por aquellos años abriría sus puertas. Luego de un emotivo homenaje del Cabildo Victorense, se acordó imponer su nombre a una de las calles de la localidad, lo mismo a una colonia establecida al norte de esta capital; y un monumento en su honor y memoria. (Diccionario Biográfico de Tamaulipas; periódico Atalaya/20 de mayo/1945; La Voz de México/1886/09/24; El Tiempo/1898/12/21; Archivo Digital/Centro de Estudios de Historia/CARSO.)
* Cronista de Victoria.