Tampoco es culpable de los daños estructurales que ha presentado la línea dos de Metrorrey. Así como de aquellos que aquejan a la línea 3, según corre un rumor que afirma también presenta fallas importantes.
Todo este problema tiene años en la entidad, por diversas razones que aquí no es posible determinar con exactitud, tras no contar con un estudio que indique cuáles son esos factores.
Sin embargo, esto no excluye que el actual problema sea un asunto que deba de atenderse a la brevedad ni mucho menos que carezca de legitimidad. Samuel García es el principal responsable de hacerlo.
Quizá por ello, para muchos es preferible callar y simplemente levantarse más temprano. Sin saber, en efecto, que tal acción no arregla ni soliciona el problema. Son medidas que solo pretenden evitar la realidad.
Se debe entender que no debe ser aceptable que la solución a todos los probelmas sea el sacrificio ciudadano.
Si hay problema con el agua, son los ciudadanos los que deben tomar las medidas para su cuidado; si es la calidad del aire, son los ciudadanos los que deben renovar sus hábitos y equipos que generan contaminación. Ahora, si es la movilidad, hay que sacrificar el tiempo de descanso o la realización de otras actividades para poder llegar a tiempo a un lugar.
Y esto es importante señalarlo, ya que el discurso de Samuel García, poco a poco ha cambiado. En un principio, durante campaña su eslogan era: “el único que...”. Y ahora que, al parecer, la realidad le ha dejado atónito, menciona que la solución a los problemas es un asunto de todos.
Por supuesto, los ciudadanos deben contribuir con acciones para el cuidado y mejoramiento del estado. Pero eso dista mucho de dar a entender que son los ciudadanos los que provocan estos problemas desde un principio. Pues, según el gobernador, “Nuevo León es víctima de su éxito”: corresponde a todos solucionar los problemas de la entidad para tener contentos a aquellos que inviertan en el estado.
Ahora bien, la movilidad seguirá siendo un reto en los siguientes años, pues se espera que la metrópoli tenga un incremento en su demografía importante en los próximos años.
Actualmente, con los problemas que se tienen en general (no solo el cierre de la línea 2) parece hubo un regreso a 2007. Desde ese entonces, se debieron tomar medidas importantes (incluso antes) como fue la ampliación del metro, pero que al pasar de los años, se ha terminado por dar razón a quienes exigían que la línea fuera subterránea.
Y ya lo dice el dicho: «lo barato, sale caro». En aquel entonces, se defendió que la ampliación del metro sería aérea, porque era más económico y más rápida su construcción. Y peor aún, los únicos que están pagando, son los mismos ciudadanos.
Este mismo discurso es el que también se quiere aplicar para la construcción de las líneas 4, 5 y 6. Y, como tal, eso es un gran detalle a destacar, pues quizá no sea buena idea que las nuevas líneas sean aéreas. Aunque bien, parece ser que es tema que a nadie interesa, a pesar de observar los problemas que significan apostar por esa opción.
Ojalá la línea 3 no corra la misma suerte y sean daños o fallas menores. Aunque esto ya es un asunto de fe. Mientras tanto, hay que tener presente que todo esto va para largo.