GOMEZ12102020

Resonancias
Tomás Corona

Monterrey.- A los 60 todo resuena: las desvencijadas articulaciones, las infructuosas relaciones maritales, los sueños no cumplidos, la angustia de no haber logrado tus más caros anhelos, los múltiples achaques corporales, la ineludible necesidad de estar solo, la concupiscente ansiedad, el imperioso deseo de viajar por el mundo, la subasta de tu biblioteca, el lacerante desamor, la caída hacia el abismo del abandono, el terror a ser olvidado, los cansados brazos, los gastados huesos, el odio que habías  celosamente resguardado, el recelo ante la inequidad, el alma marchita, la piel amojamada y macilenta, la agobiante tristeza por la pérdida de todo lo que querías, el franco acercamiento a “la putilla del rubor helado” imaginada por Gorostiza... Y te introducen a la enorme cápsula en la cual la resonancia magnética descartará que no padeces un inmisericorde cáncer...