PEREZ17102022

Saludos de un combatiente cubano
Eulogio Rodríguez Millares

Combatiente de la revolución cubana,
saluda al “Encuentro de Rescate y Reflexión
en el 50 aniversario de la fundación
de la Liga Comunista 23 de Septiembre”


La Habana.- Compañeros Combatientes Mexicanos:

Con gran pesar me he visto impedido de compartir con Uds. experiencias diferentes del movimiento armado en Cuba y de nuestro proceso revolucionario y el de Uds. con la fundación de la Liga, la creación de los focos guerrilleros y la organización de la guerrilla urbana, lo cual me hubiera gustado mucho. Yo expliqué las razones por las cuales tuve que declinar la gentil invitación que me hicieron Juan Aguado Franco y María de la Paz Quintanilla Vargas.

Yo recuerdo que a mi llegada a México para asumir el Consulado General de Cuba para el Norte y Centro de México, una de las primeras cosas que hice fue invitarlos para que me informaran de ese proceso que yo conocía mal y que siempre me interesó. Por mi parte, les hablé mucho del proceso de la unidad entre las diversas fuerzas que compartían el criterio de la vía armada para derrotar a la dictadura y hacer la revolución. Esas fuerzas la integraban gente de todas las tendencias y ni siquiera, el principal movimiento, el 26 de Julio, no todos eran de izquierda y entre los auténticos. En el Partido Político tradicional casi no había gente de izquierda. Después se sumó el Partido Socialista, que había cometido muchos errores en el pasado y que algunas tendencias dentro del Movimiento 26 de Julio los rechazaban. El Directorio Estudiantil también se sumó.

Esto solo puede dar una idea de las complejidades con las que se logró la necesaria unidad en el proceso de la lucha y que después vino otra etapa más compleja aun, después del triunfo revolucionario. Se produjeron varios hechos que pudieron haber impedido consolidar la unidad que se resumen en los siguientes acontecimientos:

El intento de dos destacados combatientes de la lucha clandestina, Aldo Vera, que tenía fama en La Habana por las acciones llevadas a cabo como Capitán de Milicias, asociado con un cuadro sindical que fue muy activo en la lucha contra Mujal y que había perdido ambos brazos por haberle explotado una bomba para un sabotaje que preparaban, cuyo nombre era Odón Álvarez. Pretendían dividir el Movimiento entre combatientes de la sierra y combatientes clandestinos. Esto fue en 1959.

El Segundo fue lo que se conoce como el sectarismo, una tendencia muy peligrosa llevada a cabo por algunos dirigentes del Partido y la Juventud Socialista, que excluía a todos los no militantes de ese Partido. En ese momento, Blas Roca, que era el Secretario General de dicho partido, convoca a una Asamblea y disuelve dicha agrupación política, integrándose bajo la dirección de Fidel en las ORI. Esta, en mi opinión, es una de las razones por las que Blas fue sepultado en el Cacahual, donde reposan los restos de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro. Principios de los 60s.

Después vino otro movimiento divisionista, surgido entre miembros del M-26-7, lo cual también fue erradicado; y si no hubiera sido tan recta la dirección de Fidel en torno a la unidad, ni la revolución hubiera sido posible, ni hubiéramos mantenido la revolución en el poder, pese a más de 60 años de bloqueo y agresiones imperialistas.

La guía de todos nosotros fue el Pensamiento de José Martí y esa máxima que él nos dejara, que afirma que la revolución es con todos y para el bien de todos; fue la piedra angular para sostener la unidad.

Estos comentarios solo tienen por objetivo permitir conocer más la reciente historia de la revolución cubana.

Yo entré casi a la edad de un niño en el movimiento revolucionario. Tenía 13 años y comencé a conocer al otro Martí, y no el poeta y escritor. El ajefismo me ayudó mucho en mi formación martiana. Al ser miembro de la logia, me dieron a estudiar un monólogo de Martí, de mucha fuerza anticlerical, titulado “Hombre de Campo”. Quizás si me hubieran dado un texto marxista no lo hubiera aprovechado tanto como resultaron estos escritos.

En fin, queridos hermanos del presente, ya que el ser combatiente siempre es en presente, porque el decir fui combatiente es una falacia. Mientras no se haya logrado el mundo mejor con el que se ha soñado, el combatiente seguirá siendo combatiente

Éxitos en su encuentro. Un fraternal abrazo.

* Combatiente de la revolución cubana, Cónsul General de Cuba en Monterrey, Centro y Norte de México (2003 al 2009). Fue embajador de Cuba en Rumania en 1991, cuando ocurrió el desmantelamiento de la URSS. En su juventud perteneció al ajefismo en su país natal; actualmente es catedrático en la Universidad de La Habana, Cuba.