Monterrey.- En los últimos años, el término STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas) ha ganado notoriedad como un enfoque educativo innovador y multidisciplinario. En el ámbito de la enseñanza de las ciencias, este enfoque parece haberse convertido en un requisito indispensable, al punto de que un curso que no lo incluya se percibe como anticuado. En contraste, su incorporación en las estrategias didácticas se asocia con modernidad y excelencia educativa. Este artículo, cuyo título se inspira en la icónica canción de Amaral, "Sin ti no soy nada", busca reflexionar críticamente sobre el enfoque STEAM.
El concepto de STEAM ha sido promovido activamente en documentos oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y en cursos ofrecidos por instituciones o colectivos que se autodenominan de “alto nivel académico”. Estas iniciativas tienen como propósito preparar a las Secretarías de Educación estatales para adoptar un modelo educativo más integral y acorde con los desafíos del siglo XXI. Sin embargo, la implementación práctica del enfoque STEAM enfrenta múltiples obstáculos a pesar de los excelentes textos que Nueva Escuela Mexicana ha proporcionado a los docentes de educación básica.
Uno de los problemas más frecuentes es que muchos docentes carecen de una comprensión clara sobre el enfoque STEAM. Esta situación se agrava debido a la falta de capacitación adecuada y la carencia de recursos materiales que permitan desarrollar proyectos realmente significativos. En muchos casos, las iniciativas se quedan en el plano teórico y dependen únicamente de buenas intenciones. Así lo señala Ketler (2019), quien advierte que, sin apoyo suficiente, los proyectos basados en STEAM están destinados a ser superficiales y de poca sostenibilidad.
Para que STEAM despliegue su verdadero potencial, es fundamental ofrecer a los docentes una formación continua y acceso a materiales didácticos de calidad. Asimismo, es crucial promover una comprensión profunda de cómo integrar estas disciplinas de manera creativa y relevante, adaptándolas a los contextos locales y a las necesidades específicas de los estudiantes.
Es importante recordar que STEAM tuvo su origen en Estados Unidos hace varias décadas, inicialmente como STEM, sin la "A" de Arte, como parte de los esfuerzos por fortalecer la enseñanza de las ciencias en la educación básica. Sin embargo, estos esfuerzos han tenido resultados limitados. Según las pruebas PISA, Estados Unidos no ha liderado los rankings educativos en ciencias, a pesar de las cuantiosas inversiones realizadas. En los resultados más recientes, los estudiantes estadounidenses de educación básica se ubicaron por debajo de países como Singapur, Japón, China, Taiwán, Australia, Nueva Zelanda, Estonia, Corea del Sur, Finlandia y Canadá (PISA, 2022).
En esta tercera década del siglo XXI, y en un intento por mantener su influencia global, Estados Unidos ha impulsado el enfoque STEAM como un modelo para la enseñanza de las ciencias, exportándolo al mundo tanto como una estrategia educativa como una mercancía para competir con el bloque asiático, que ha ganado terreno en diversos ámbitos, incluido el educativo. Resuenan aquí las reflexiones de Richard Feynman (1974), quien criticaba las teorías de enseñanza adoptadas como modas educativas a pesar de carecer de validación empírica.
Es pertinente aclarar que el propósito de este texto no es desvalorizar las acciones de la SEP ni de las Secretarías de Educación estatales. Lo que se cuestiona aquí es el “colonialismo didáctico”.