Monterrey.- Visionarios, en plena década de los 90, la UANL contrató a varios intelectuales nacionales, periodistas reconocidos y académicos de prestigio, para preparar el programa con rumbo al siguiente milenio.
Por años la visión 2020 de la UANL fue el parteaguas en la planeación. Con alumnos más capacitados y competitivos.
Le sumaron la tecnología a la investigación, al humanismo. Los egresados estarían a la par de las otras universidades públicas, como la UDG y la casa máxima de estudios del país, la UNAM.
De todos los planes ninguno pudo vislumbrar la fuerza de una pandemia, por encima del uso de las herramientas computacionales.
A los más de 220 mil alumnos, muchos de ellos en forma presencial, el semestre se vino abajo antes de la semana santa en el 2020. Quedaron sin concluir los materiales por verse.
La dificultad de comprensión dejó al descubierto como muchos de los alumnos son analfabetas funcionales. Distraídos en el uso banal de las redes sociales. Con poca inventiva para relacionarse entre sus pares.
Displicentes al momento de encontrar soluciones a la problemática de la educación a distancia. Brincó la liebre y se le escapó al cazador.
Para La Uni es el momento clave, de una nueva generación de candidatos de ingreso a preparatoria y carrera. Ofrecerles el valor agregado del impulso creativo, superior a las dificultades y deficiencias de la formación anterior.
A convertirlos a orgullosos egresados. Al igual a la UNAM y a la UDG. Superar la frase de Somos Uni por el enunciado contundente: somos La UNI, por encima de las otras competidoras.