Monterrey.- El llamado “Poeta del hogar” escribió sentidos poemas a los hijos y al padre, se dice que, debido al abandono de su esposa. Nació en 1852 en la ciudad de México. Ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria en 1869 en donde fue alumno del prestigiado liberal Ignacio Ramírez, “El Nigromante” y amigo de don Ignacio Manuel Altamirano.
Ingresó a la Escuela de Medicina donde se hizo amigo de Manuel Acuña, quien lo llamaría “hermano”. Su pasión por el liberalismo lo llevó a dedicarse de lleno al periodismo y a la política ocupando en 1878 el cargo de secretario de la legación de México en España. Al regresar fue electo diputado.
Entre sus obras se citan: “Hogar y Patria” y “La Lira de la Patria”. Algunas de sus obras fueron traducidas a otros idiomas entre ellos al japonés. Murió el 16 de marzo de 1910. Algunos de sus poemas imprescindibles en las asambleas escolares fueron “Fusiles y Muñecas”, “Reír llorando” (Garrick) y “Mi padre”.
Mi PADRE
Juan de Dios Peza
Yo tengo en el hogar un soberano,
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.
En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guardo la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.
Me ha dicho: "A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja;
en el mundo, la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.
Haz el bien sin temer el sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
tálamo de rosas en la muerte.
Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.
Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor, guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia".
Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché, quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.
Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada,
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!