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TIRO DE ESCOPETA
Educación socialista vs hoja dominical
Ismael Vidales Delgado

Monterrey.- Como muchos sabemos el 10 de octubre de 1934 el Congreso de la Unión aprobó la educación socialista, que se mantendría hasta diciembre de 1946. El cambio del Artículo 3º constitucional tuvo mucha oposición expresamente de la iglesia católica y sus seguidores, tomando varias formas entre ellas la lucha armada, así fue como el proyecto socialista de Lázaro Cárdenas duró apenas doce años y no logró profundizar en las aulas. La iglesia formalmente defendía su posición a través de su órgano oficial de divulgación denominado Hoja Dominical. Al respecto, localicé un ejemplar repartido el domingo 20 de octubre de 1929, en los templos católicos del país. Por su valor histórico, he aquí la transcripción.

     “No pocos padres de familia piden orientaciones concretas y claras para atender a la educación de sus hijos, sin duda porque no conocen las normas dadas por el Exmo. Rvmo Sr. Delegado Apostólico y por el Vble. Episcopado Nacional; las principales son las siguientes:

     Primera. Mientras sea obligatoria la enseñanza socialista según la reforma del Arto. 3º de la Constitución, no es lícito a los católicos abrir y sostener escuelas públicas que en cualquier forma deban estar o estén sujetas a dicha ley, ni acudir o enviar a sus hijos a las mismas sean oficiales o particulares. Por consiguiente no deben los padres de familia mandar a sus hijos a las escuelas en que oficialmente se debe enseñar el Socialismo aunque no lo enseñen, pues como lo dijo el mismo Excmo Sr. Delegado Apostólico: El Santo Padre aprueba el que ni aparentemente se acepte la reforma del Art. 3º. Y es natural, porque el Socialismo es una serie de errores condenados ya desde hace años por la Iglesia y está condenado el Socialismo porque los errores que enseña traen graves y grandes males a las almas y a la nación.

     Segunda. A los padres que tengan a sus hijos en tales escuelas les advertimos que están cometiendo un gravísimo pecado mortal y que no pueden ser absueltos en confesión mientras no retiren a sus hijos de dichos establecimientos. Por lo tanto los padres de familia al confesarse deben decir la verdad de lo que hacen, pues de otra suerte la confesión sería mala y los sacerdotes no deben absolver a los penitentes si siguen mandando a sus hijos a las escuelas en que oficialmente se debe enseñar el Socialismo aunque de hecho no se enseñe, pues mientras sea obligatoria la enseñanza socialista según la reforma del Art. 3º no es lícito (es decir, es pecado) a los católicos este, como se dice en la primera de las normas citadas.

     Nadie diga que no hay orientación clara y concreta: lo que puede haber es ignorancia y esta hay que destruirla dando a conocer la verdad y cumpliendo lo que se manda. Y nótese que esta norma es para toda la República y debe observarse en todas partes, pues como dice el Exmo. Sr. Delegado Apostólico respecto a las normas que se han dado y que en adelante se dieren “obligan en conciencia en todas las diócesis”, pues nosotros como representantes y delegados de todos los Vbles. Prelaldo de la República no hacemos más que dar en nombre de los mismos las órdenes que juzgamos necesarias, mirando siempre la mayor gloria de Dios y el bien general de la Iglesia y de nuestra Patria.”