En este sentido, la agenda gubernamental del agua debe procurar una alineación estrecha con la correspondiente identificada y priorizada por la ciudadanía, misma que de hecho está siendo abordada desde hace tiempo a través de sus diferentes esquemas formales e informales de participación, por ejemplo, el trabajo de los colectivos sociales y concretamente las actividades que desde finales de 2020 viene desarrollando la Contraloría Ciudadana del Agua de Baja California.
El objetivo central es que la sociedad civil organizada, apoyada por y en alianza con actores académicos con un compromiso social, tengan injerencia directa en la política del agua, desde las fases iniciales de planeación hasta la toma de decisiones en los diferentes entes con ámbitos de competencia binacional, nacional y local tales como el Foro Ciudadano de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), Consejo de Cuenca de Baja California, Comisión de Cuenca del Río Colorado y Comités Técnicos de Aguas Subterráneas (Conagua), los Comités de Agua Potable y Saneamiento de los Organismos Operadores del Gobierno del Estado de Baja California; así como otros mecanismos inducidos por la ciudadanía, como es el caso de la Comisión Especial para el Proceso de Desmantelamiento de la Planta Cervecera Constellation Brands en Mexicali (Semarnat) y donde la contraloría ciudadana del agua participa activamente.
La contraloría ciudadana del agua se integra por representantes de grupos sociales y la academia de la región, particularmente de El Colef, ambos con experiencia y trabajo de incidencia e impacto social. La contraloria ciudadana del agua se rige por principios de comportamiento institucional tales como la autonomía, democracia monitorizada, independencia, transparencia y rendición de cuentas, siempre considerando al medio ambiente, los pueblos originarios y la perspectiva de género. Así mismo, al ser un ente ciudadano, su código de ética establece que no sea utilizada con fines partidistas, sindicales o confesionales o para intereses particulares que afecten negativamente a la colectividad, es decir, implementa una vigilancia social estricta respecto al uso y gestión de un recurso común.
A partir de lo anterior, la contraloría ciudadana del agua tiene el interés genuino, la iniciativa y la capacidad de trabajar de manera efectiva con actores gubernamentales -para vigilar su accionar -, de tal manera que la crisis del agua sea cabalmente atendida. La agenda ciudadana del agua considerada incluye ejes temáticos de alta pertinencia regional enfocados en la desactivación efectiva del megaproyecto cervecero Constellation Brands en Mexicali, revisar la concentración de concesiones y acaparamiento del agua, vigilar transmisiones irregulares de derechos, seguimiento de proyectos promovidos por organismos operadores, observar la buena gestión del delta, los ríos Colorado y Hardy y sistema lagunar del sur de la ciudad de Mexicali, vigilar los procesos de municipalización de servicios de agua y saneamiento, observar las iniciativas de gestión de aguas transfronterizas y, finalmente, promover la concientización y cultura del agua con enfoque participativo. Al final del día, la Contraloría Ciudadana del Agua de Baja California busca coadyuvar para alcanzar las anheladas metas de seguridad, justicia, equidad y derecho humano al agua de las actuales y futuras generaciones.