RODRIGUEZ29112024

Un diario que ya no influye
Filiberto Pinelo Sansores

Mérida.- ¿Cuáles son los contrapesos democráticos que puede haber en nuestro país? ¿Acaso la oposición mezquina, que ha escatimado su apoyo al pueblo frente al enemigo de la patria? ¿Esa oposición entreguista que justificó las medidas de Trump al debatir en el Congreso? O es el pueblo mismo, quien con la aplastante contundencia de su voto decidió quién lo debe representar y quien no, el único contrapeso válido actualmente.

Pero, a la derecha no le cae el veinte. Sus voceros, sobre todo, los dueños de canales de televisión, YouTube, periódicos; columnistas, editorialistas, articulistas, etc., no dejan de tejer fantasías retóricas sin sustento en la realidad, para darse ánimos ante la adversidad que enfrentan.

De nuevo, usando términos sacados de su manoseado argot, el dueño y director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez Losa, como cada fin de semana, volvió a descalificar a los gobiernos de la 4T, local y federal, presididos por Joaquín Díaz Mena y Claudia Sheinbaum, respectivamente.

Desde su columna hebdomadaria, a la manera de un púlpito con él de oficiante, lanza diatribas fulminantes contra las políticas de ambos gobiernos y consejos sobre cómo debemos “defendernos” de ellas los ciudadanos.

Este domingo -9 de marzo- reiteró por enésima vez que en México todo está mal; que nos encontramos al borde del abismo y que sólo nos libraremos siguiendo sus sabios consejos.

Su cantaleta fue que los gobierno de la 4T son “populistas, estatistas, clientelares, que se basan en la manipulación, la polarización, la retórica confrontativa, la división social, el asistencialismo social y la concentración del poder” y que la presidenta Claudia Sheinbaum y el régimen que preside “basan su estrategia política en tratar de doblegar a las instituciones democráticas y a la libre empresa mientras consolida una base leal a través de subsidios y programas sociales clientelares que refuercen su control”.

En verdad son descomunales sus mentiras. Populismo no es otra cosa que lo que otros llaman demagogia y demagogia es precisamente, ofrecer beneficios al pueblo mientras, a cambio, se le asestan puñaladas. Y eso es lo que hacía el Prian con la ayuda de su periódico.

Estatista llama, también, a un gobierno que paró en seco un proceso de privatizaciones y rescató a favor de la nación a empresas que sus amigos de la derecha hicieron trizas durante años, como CFE y Pemex. Clientelar le dice al gobierno federal, porque el señor es enemigo acérrimo de los desposeídos que reciben los programas sociales. Ricachón y millonario, es como Fox, cuando dice: “¡A trabajar, cabrones!”.

Su afirmación calumniosa de que el gobierno de Claudia “trata de doblegar a las instituciones democráticas y a la libre empresa” no tiene el más mínimo sustento. Está a la vista de todos, que los gobiernos de la 4T han hecho lo contrario: democratizar las instituciones del estado, haciendo participar cada vez más al pueblo en la elección de los órganos del estado. Durante la 4T todos las elecciones han sido limpios a diferencia de las sucias del pasado.

Así mismo, jamás había sido tan libre la libre empresa como hoy. Lo dicen los propios líderes empresariales que han cerrado filas con la presidenta en el enfrentamiento provocado por Trump que quiere someternos a sus dictados. Sólo unos cuantos vendepatrias, que quisieran vernos doblegados a un poder extraño para saciar sus bajos instintos abrevados en las mismas fuentes que los Miramón del pasado, dicen lo contrario.

No paró aquí su arenga. Siguió adelante: “Ante la amenaza constante de nuevos aranceles, la presidenta cedió para proteger su estrategia populista”, calumnió; mientras, “reiteradamente, llama Trump “narcogobierno” a su gobierno, ella calla”, mintió; “para agradar al mandatario estadounidense le entregó en bandeja de plata violando leyes de extradición, la cabeza de 29 capos”, tergiversó; “misteriosamente, aumentan los decomisos de fentanilo por todo el país dejando en evidencia otra de las muchas mentiras del régimen de que no producimos esa droga”, difamó.

¿En qué cedió la presidenta? ¿En coordinarse con Estados Unidos para que se redoble la vigilancia de ambos lados de la frontera y que no pasen drogas de acá para allá, ni armas de allá para acá? ¿Eso no beneficia a ambos países? ¿En deshacerse de 29 reos peligrosos muchos de ellos protegidos en nuestro país, gracias a su dinero, por jueces venales que les daban amparo tras amparo para no ser extraditados, y que eran un peligro en nuestras cárceles?

¿En ir las fuerzas de seguridad mexicanas mejorando su capacidad y sus herramientas para detener maleantes? ¿Esto que nos beneficia es hacer concesiones? Quien lo quiere ver así, es porque se obstina en encontrarle chichis a las culebras.

Como si hablara en representación de grandes mayorías y no de una exigua minoría que, aunque tiene en sus manos poderosas empresas de comunicación. estas han dejado de influir en el pueblo en el grado en que lo hacían -el Prian se sostuvo décadas gracias a empresarios de la prensa como el oficiante- concluyó: “Ante esa vorágine de incertidumbre en que nos envuelven los populistas que gobiernan ambos países, cabría preguntarse ¿qué podemos hacer en el ínterin quienes vemos serias amenazas a la democracia y a nuestras economías en este avance populista que nos agobia?”

Y aconsejó a sus feligreses: “Sin caer en el pánico, mantengámonos bien informados, con fuentes confiables (como las de su periódico que durante la campaña engañó a sus lectores con las encuestas de Massive Caller, que todos los días mostraban a una Xóchitl Gálvez arriba en sus mediciones y como triunfadora el día de los comicios sin pedir siquiera disculpas por el engaño a sus lectores) y atentos al actuar de nuestros gobernantes”.

Y terminó su arenga pidiendo a los yucatecos oponerse a “la ampliación del improductivo Tren Maya que anunció esta semana el gobernador de Yucatán”.

Para su desgracia su periódico ya no tiene la influencia que tenía. Tan es así que pese a que durante toda la campaña del año pasado, apoyaron a los candidatos de la derecha, por primera vez en muchos años, PRI y PAN, juntos o por separado, mordieron el polvo, como nunca había ocurrido. Y hoy, no sólo no levantan sino que están en grave peligro de extinción.