ACOSTA

Una estrategia de lucha
Agustín Acosta Zavala
Juan Manuel Reyes

“No es buen síntoma adaptarse a una sociedad profundamente enferma”
Jiddu Krishnamurti.

Monterrey.- En el escrito “La crisis del sistema capitalista escondida tras el Coronavirus”, se propuso, al final, 10 puntos que consideramos pudieran ser la base de un Programa minimo de acción Frentista.

     Como no somos partidarios de los “llamados generales a la lucha”, creemos que es nuestra obligación particularizar en cada uno de los puntos señalados, y las razones por lo cual fueron enunciados. En tanto diremos algunas cuestiones generales sobre la crisis por la atraviesa el sistema capitalista y que amenaza en convertirse en una crisis civilizatoria.

     “Hay que recordar que el éxito del capitalismo, para garantizar la acumulación interminable del capital, ha consistido en su capacidad para sostener los tres costos básicos de la producción; Los costos de la mano de obra y demás personal; los costos de los factores productivos; y los impuestos (los que pagan). Al ritmo de una escalada descendente acelerada. Sin embargo, el capitalismo ha hecho esto con mecanismos que se han venido agotando a lo largo de su historia.

     El sistema ha comenzado alcanzar un punto, donde estos costos son dramáticamente disminuidos para producir una fuente adecuada de acumulación de capital. La clase capitalista ha volteado a la especulación financiera como sustituto. Pero la especulación financiera es intrínsecamente un mecanismo transitorio, puesto que depende de la confianza en los mercados y la confianza en ese medio, está minada por la propia especulación.

Nos permitirémos ilustrar cada uno de estos puntos.
Los costos del personal son una función de una prolongada e interminable lucha de clases. Lo que los obreros tienen de su lado es la concentración de la producción (por razones de rendimiento) y, desde ahí, su habilidad con el tiempo para organizarse tanto en sus lugares de trabajo como en la arena política para presionar a sus patrones por aumentar su salario.

     Sin duda, los patrones luchan siempre desde atrás, enfrentando un conjunto de trabajadores contra otros. Pero existen límites para hacer esto dentro de la estructura de un solo país o de una sola área local, debido a que existen medios políticos con los cuales los trabajadores pueden incrustar sus ventajas en sus propios Estados (legalmente y/o culturalmente). Siempre que nos encontramos en una fase-A de Kondratieff, los patrones, que se enfrentan a las demandas de los trabajadores militantes, usualmente prefieren conceder algún aumento del salario, ya que, las suspensiones del trabajo les ocasionan más daño inmediato que las concesiones.

     Pero en cuanto nos encontramos en una fase-B de Kondratieff*, puesto que la competencia por los precios se agudiza, se vuelve imperativo para un patrón que espera sobrevivir a tiempos malos reducir el conjunto de los salarios. Es en este punto en el que los patrones han acudido históricamente a la relocalización –esto es, a la “fábrica huidiza”– transfiriendo su producción a zonas que tienen “históricamente” bajos índices de remuneración. ¿Pero exactamente qué explica estos índices de sueldos históricamente bajos?
                     *Ciclos de Kondratieff. Las ondas de Kondratieff.t también llamadas ciclos largos o fases de la actividad
                      económica, son descritas como fluctuaciones cíclicas de largo plazo, con forma sinusoidal, de la moderna
                      economía mundial capitalista debe su nombre al economista ruso de la era soviética Nickolai Kondratieff.

     La respuesta es bastante simple: la existencia de una gran reserva de trabajadores rurales, para quienes el trabajo asalariado urbano, a cualquier nivel de retribución, representa un aumento en el ingreso real de su familia. Así, cuando el salario sube, más o menos permanentemente, en un área de la economía-mundo, es compensado ese ascenso por la economía-mundo como totalidad porque aparecen nuevas cohortes de obreros que aceptan salarios más bajos por el mismo trabajo, lo que, por supuesto, sostiene constante el rendimiento.

     El problema con esta solución al conflicto regularmente repetido entre propietarios y productores consiste en que, después de 25-50 años, los trabajadores en estas nuevas zonas de la producción se vuelven capaces de superar su desorientación urbana inicial y su ignorancia política, de suerte que, siguen adelante por el mismo camino de la lucha de clases como hicieron otros previamente en diversas áreas del mundo. En consecuencia, la zona en cuestión deja de ser una zona históricamente de baja remuneración o, por lo menos, ya no lo es en el mismo grado. Tarde o temprano, los patrones, por el mismo interés, requieren huir de nuevo, relocalizándose en otra zona. Este constante cambio geográfico de las zonas de producción ha funcionado bastante bien durante siglos, pero tiene su talón Aquiles. El mundo está acabando con nuevas zonas dentro de las cuales relocalizarse.”

     Es así que ante el agotamiento de las zonas en donde relocalizar empresas y absorber la mano de obra barata que nunca ha tenido un ingreso formal y por lo tanto un sueldo miserable le parecerá “una bendición”.

     La “pandemia” viene a resolver sin violencia (al menos sin la violencia tradicional: represión laboral, represión selectiva a dirigentes), la violencia a través de los aparatos policiacos del estado, y el linchamiento público a través de líderes de opinión, medios de comunicación) y permitir por lo tanto la reingeniería de las empresas en lo que corresponde al número de empleados, a los que se les exigirá la misma productividad que el número de empleados anterior.

     Esto es lo que para nosotros significa la desruralización del mundo, que avanza rápidamente a una tasa muy acelerada desde 1945. La proporción de la población mundial que vive en las ciudades pasó del 30 al 60 por ciento entre 1950 y 2000. En consecuencia, la economía-mundo capitalista estará agotando completamente estas zonas dentro de los próximos 25 años a lo sumo. De hecho, existen ya muy pocas. Además, con los medios de comunicación modernos, el periodo de tiempo de las nuevas zonas para aprender las lecciones de cómo organizarse ha quedado drásticamente reducido. De ahora en adelante, la capacidad de los patrones para mantener el salario en jaque ha disminuido drásticamente.

     El siglo XX fue, entre otras cosas, el momento de una larga serie de levantamientos nacionales y movimientos sociales que proclamaron sus propósitos revolucionarios y que lograron el poder estatal en una u otra forma. El punto más alto de estos movimientos ocurrió en el período 1945-1970, precisamente el período de florecimiento del desarrollismo, que fue de algún modo el credo de estos movimientos. Pero también sabemos que el período 1970-2000 vio la caída de la mayor parte de estos movimientos en el poder, o al menos una drástica revisión de sus políticas. Este fue el período del florecimiento de la globalización, cuya lógica aceptaron resignadamente estos movimientos –tanto aquellos que aún estaban en el poder como los que aspiraban a desempeñar un papel de oposición parlamentaria. Así, pues, tenemos la era del triunfalismo seguida por la era de la desilusión.

     Sin embargo, no creemos que una nueva versión del movimiento revolucionario sea el factor fundamental en lo que percibimos como el colapso estructural de la economía mundial capitalista. Los sistemas no colapsan en primer lugar debido a las rebeliones desde abajo, sino debido a las debilidades de las clases dominantes, y a su imposibilidad para mantener su nivel de ganancia y privilegio. Únicamente cuando un sistema existente se ve debilitado en términos de su propia lógica es que el impulso desde abajo puede llegar a ser efectivo.

     La fuerza fundamental del capitalismo como sistema ha tenido dos componentes. Por un lado, ha demostrado una capacidad para garantizar la acumulación incesante de capital por sobre todo obstáculo. Y por el otro lado, ha establecido estructuras políticas que han hecho posible garantizar esta acumulación incesante de capital sin verse destronadas por las ásperas e insatisfechas “clases peligrosas”. La debilidad básica del capitalismo como sistema mundial en nuestros días consiste en que el éxito está conduciendo al fracaso (tal como Schumpeter pensaba que ocurría normalmente). Como consecuencia de ello, hoy en día están colapsando simultáneamente la habilidad para garantizar la acumulación incesante de capital y las estructuras políticas que han mantenido a raya a las clases peligrosas.

     El éxito del capitalismo en asegurar la acumulación incesante de capital ha radicado en su capacidad para evitar que tres costos básicos de producción –los de personal, insumos e impuestos– aumentaran con demasiada rapidez. Sin embargo, ha logrado esto mediante mecanismos que han venido agotándose con el tiempo. El sistema ha empezado ahora a acercarse a un punto en el que estos costos resultan excesivamente altos para hacer de la producción una fuente adecuada de acumulación de capital. El estrato capitalista ha recurrido a la especulación financiera como un sustituto. La especulación financiera, sin embargo, es un mecanismo intrínsecamente pasajero, puesto que depende de la confianza, y a mediano plazo la confianza se ve erosionada por la propia especulación.

     Los costos de personal son una función de la incesante lucha de clases. Lo que los trabajadores tienen de su lado es la concentración de la producción (por razones de eficiencia), de donde resulta su capacidad a lo largo del tiempo para organizarse tanto en el mundo del trabajo como en la arena política para presionar a sus empleadores en demanda de un incremento en sus remuneraciones. Sin duda, los empleadores siempre contraatacan enfrentando a unos grupos de trabajadores contra otros. Pero existen límites a esta posibilidad en el marco de un solo país o una sola área local, puesto que existen medios políticos que permiten a los trabajadores consolidar sus ventajas (legal y/o culturalmente).

     Pero en cuanto nos encontramos en una fase-B de Kondratieff, puesto que la competencia por los precios se agudiza, se vuelve imperativo para un patrón que espera sobrevivir a tiempos malos reducir el conjunto de los salarios. Es en este punto en el que los patrones han acudido históricamente a la relocalización –esto es, a la “fábrica huidiza”– transfiriendo su producción a zonas que tienen “históricamente” bajos índices de remuneración. ¿Pero exactamente qué historia explica estos índices históricamente bajos?

     La respuesta es bastante simple: la existencia de una gran reserva de trabajadores rurales, para quienes el trabajo asalariado urbano, a cualquier nivel de retribución, representa un aumento neto en el ingreso real de su familia. Así, cuando el salario sube, más o menos permanentemente, en un área de la economía-mundo, es compensado ese ascenso por la economía-mundo como totalidad porque aparecen nuevas cohortes de obreros que aceptan salarios más bajos por el mismo trabajo, lo que, por supuesto, sostiene constante el rendimiento.

     El problema con esta solución al conflicto regularmente repetido entre propietarios y productores consiste en que, después de 25-50 años, los trabajadores en estas nuevas zonas de la producción se vuelven capaces de superar su desorientación urbana inicial y su ignorancia política, de suerte que, siguen adelante por el mismo camino de la lucha de clases como hicieron otros previamente en diversas áreas del mundo. En consecuencia, la zona en cuestión deja de ser una zona históricamente de baja remuneración o, por lo menos, ya no lo es en el mismo grado. Tarde o temprano, los patrones, por el mismo interés, requieren huir de nuevo, relocalizándose en otra zona. Este constante cambio geográfico de las zonas de producción ha funcionado bastante bien durante siglos, pero tiene su talón Aquiles. El mundo está acabando con nuevas zonas dentro de las cuales relocalizarse.”

     Es así que ante el agotamiento de las zonas en donde relocalizar empresas y absorber la mano de obra barata que nunca ha tenido un ingreso formal y por lo tanto un sueldo miserable le parecerá “una bendición”. La “pandemia” viene a resolver sin violencia (al menos sin la violencia tradicional: represión laboral, represión selectiva a dirigentes), la violencia a través de los aparatos policiacos del estado, y el linchamiento público a través de líderes de opinión, medios de comunicación) y permitir por lo tanto la reingeniería de las empresas en lo que corresponde al número de empleados, a los que se les exigirá la misma productividad que el número de empleados anterior.


                        (*1) (¿Y después del desarrollismo y la globalización que sigue? IMMANUEL WALLERSTEIN)


ESE ES EL ESCENARIO QUE SE APROXIMA LAS PREGUNTAS SON:

¿Podrán los trabajadores por si mismos parar esta andanada en su contra?

¿Es posible la articulación de frentes sectoriales que como aparatos políticos se conviertan en aparatos ideológicos-dirigentes, e irradien una línea de lucha?

¿Qué tipo de aparatos políticos de defensa del empleo se pueden promover?
¿Qué propuesta se le debe hacer al Estado para que se le obligue a funcionar, si no como aliado o amigo, al menos no se alíe con los empleadores?

¿Cómo amalgamar este proceso de defensa del empleo con las luchas ciudadanas?

¿Cómo hacer coincidente la lucha por la mejora del ingreso de los trabajadores, con la demanda popular de mejora de los servicios de salud, vivienda, educación, recreación?

¿Como conjuntar la lucha por la defensa del patrimonio familiar entre el movimiento popular y el movimiento de los trabajadores?

     Para que un movimiento avance en la consecución de sus objetivos, no basta con que sea una lucha justa, y sus objetivos legítimos, ello tiene sentido cuando se tiene una estructura propia y dicha estructura dispone de los niveles de toma de decisiones, desde el nivel estratégico hasta el nivel de masas.

     Aun siendo así todo movimiento, toda lucha de contar con una estrategia que: localice, integre, articule las fuerzas propias, ubique el acomodo de las fuerzas aliadas y amigas en dicha estrategia y defina objetivos para cada nivel de lucha a corto mediano y largo plazo. Pero también y sobre todo debe definir a su enemigo principal y neutralice u obligue a una alianza a las posiciones indefinidas como la de un gobierno reformista; como el de Andrés Manuel López Obrador cuya característica principal es la oscitancia, propia de un gobierno pequeño burgués, que pretenden ignorar el papel de la lucha de clases en el terreno: económico, el ideológico y el político, y que intenta obtusamente conciliar los intereses de ambas clases, desconociendo que el Estado solo es mediador de las soluciones a las contradicciones pero que estas se dirimen mediante la lucha y no mediante decretos de buenas intenciones.

     Sin embargo, aún y cuando la situación de opresión, explotación y desigualdad; muchos ciudadanos no están dispuestos a luchar ¿Por qué se da esta paradoja? Esencialmente, porque existe una dominación de clase, no solo la que se materializa en una intimidante existencia de una fuerza represiva puesta en marcha a través de: los aparatos policiacos y militares del Estado y leyes que judicializan los actos de lucha y resistencia, sino porque existe una omnipresente ideología que induce a la inmovilidad, a un convencimiento y a un consentimiento a que permanezca un estatus quo determinado, promovida por los aparatos ideológicos del estado y los de la propia clase dominante (medios de comunicación, escuelas, iglesias, cine, radio, etc.) amén a través de un conjunto de valores que inducen al individualismo, a la competencia, a la esperanza de que el sistema vigente tarde o temprano les proporcionara un cielo en la tierra y junto con ello la resignación inconsciente.

     Pero entonces ¿Cómo continuar la lucha?, ¿Cómo amalgamar este proceso de defensa del empleo y las luchas ciudadanas? En la presente coyuntura, asumiendo que la “coyuntura” es el estado de la correlación de fuerzas ¿Cuál es la fuerza transformadora visible?

     La fuerza transformadora visible es la que está conformada por las personas dispuestas a dar la luchar por defender sus derechos o la de los que ya se encuentra en acción, sea al nivel que la estén dando.

     En el presente; los trabajadores a los que se les chantajea con dejarlos sin empleo con cualquier pretexto, los que se han quedado sin empleo, los deudores que son acosados por sus acreedores, los que por la actual crisis ven en riesgo su patrimonio, los que no disponen de un servicio médico digno, los que no cuentan con una vivienda o ven en riego la propiedad que se encuentran pagando, los que cuentan con ella en un terreno irregular, también las familias que se ven sometidas a precios de la canasta básica a altos costos, los que pagan a 5 veces su valor real el precio de alimentos infantiles por el monopolio que el estado ha permitido de ellos a trasnacionales los productores del campo después de la larga noche neoliberal. Son personas susceptibles de incorporar a la lucha de resistencia o de defensa de estos derechos.
Por eso se han propuesto además de otros temas de lucha los siguientes:

DENUNCIAR Y MOVILIZARSE ANTE CUALQUIER INTENTO DE LAS AUTORIDADES DE CUALQUIERA DE LOS NIVELES DE GOBIERNO POR LIMITAR LAS LIBERTADES DEMOCRATICAS CON EL PRETEXTO DE LA PANDEMIA.
Esta consigna no es producto de nuestra imaginación, pues el Gobierno del Estado de Jalisco instruyo a las policías para que vigilaran y reprimieran a los ciudadanos so pretexto de no usar el cubre bocas, tratando de convertir a la ciudadanía en instrumentos dóciles de los mandatos oficiales. Esta autoritaria conducta se repite en otros estados como Sonora, Sinaloa, etc. Así confirmamos que nuestra afirmación de que atrás de la pandemia se esconde también el miedo de los gobiernos a las movilizaciones populares como consecuencia del desempleo y pérdida, en nuestro caso, de casi 2 millones de empleos a causa de la crisis económica del sistema capitalista. La urgencia de enclaustrar al pueblo no es otra que su temor a las movilizaciones populares. Ya se empiezan hacer esfuerzos por enlazar a diversos movimientos obreros, populares, campesinos, magisteriales, comerciantes informales, taxistas, etc. La utilización de las redes sociales juega y jugarán un papel fundamental en esta articulación frentista. Donde estemos hagamos el esfuerzo por desplegar nuestras iniciativas y construir este Bloque de fuerzas Populares.

AVANZAR EN LA ORGANIZACIÓN CONCIENTE DEL PUEBLO PARA RESOLVER DE MANERA AUTONOMA LAS NECESIDADES DE EMPLEO, VIVIENDA, SALUD, EDUCACION, ALIMENTO, MOVILIDAD, PATRIMONIO, RECREACION, ETC.
Se acerca ya un nuevo proceso electoral que se llevará a cabo el 2021. Los partidos se aprestan a iniciar sus campañas electorales, como siempre llenas de promesas, tratando de ganar la mayoría en las Cámaras de Diputados y Senadores, Gubernaturas, Cabildos Municipales ilusionando a la población sobre mejoras en los niveles de vida, cuando sabemos, por experiencia, que esto sólo podrá ser posible a través de la movilización social organizada de manera autónoma, con direcciones horizontales, rechazando los métodos de dirigentes autoritarios. El Pueblo tiene que aprender a formar direcciones colectivas donde participen la mayoría de los interesados, ligándose a otras luchas similares y así en un proceso prolongado construir un auténtico Poder Popular.

     No desestimamos la lucha electoral como un método complementario de la lucha popular, pero si rechazamos la tendencia de los partidos auto llamados de izquierda de hacer especialización en la “grilla” electoral, abandonando las demandas y luchas del pueblo para entrar a la pelea por candidaturas y puestos de dirección. Tendremos que discutir en el seno de las organizaciones la posibilidad de trabar alianzas con algún partido para proponer candidaturas de compañeros probados y destacados en la lucha como candidatos a puestos de elección popular, cuidando que sean ellos nuestra voz en los Cabildos Municipales, Cámaras de Diputaciones Locales o Federales y Cámara de Senadores; ya no podremos confiar en desconocidos que una vez instalados en sus puestos dan la espalda a quienes los llevaron ahí.

PUGNAR A TRAVES DE TODAS LA AUTORIDADES Y LEGISLADORES POR LA PROMULGACIÓN DE LEYES DE EXCEPCIÓN QUE APOYEN A DEUDORES QUE POR MOTIVOS DE LA CONTINGENCIA SANITARIA INCUMPLIERON CON LOS COMPROMISOS DE PAGOS Y SU PATRIMONIO O DE PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS ESTAN EN RIESGO.
Es urgente que las Cámaras de Legisladores Federales aborden este tema porque las instituciones financieras y los grandes comerciantes presionan a sus acreedores con amenazas de embargos y posteriores remates del exiguo patrimonio a causa de mora en los pagos de créditos, muchas veces desventajosos, debemos oponernos y resistir a esa intentona, toda vez que esa mora es producto de la situación de emergencia sanitaria, pero básicamente por la crisis económica que llevo a cientos de miles al desempleo e incertidumbre.

     Independientemente de las gestiones que se hagan en las instancias de gobierno, debemos proceder a la conformación de Comités de Lucha en todos los Municipios y Estados de la República donde estemos organizados para impulsar esta demanda, ahora mismo en varios Estados se movilizan grupos de transportistas, tiangueros, pequeños comerciantes exigiendo su derecho al trabajo, que se les niega bajo el argumento del contagio, pero a los grandes almacenes se les permite realizar sus actividades comerciales sin restricción alguna ( Soriana, Wall Mart, Suburbia, etc.). Aprovechemos esos núcleos de lucha para eslabonar las demandas de otro tipo (salud, recreación, empleo, etc.). Proponemos el método “SEGUIRLE LA PISTA A LAS MASAS”, que consiste, por ejemplo, en que un taxista, o un tianguero nos puede llevar a un fraccionamiento de Infonavit donde hay decenas, cientos de pobladores que están en mora de pago, demandados judicialmente y amenazados de desalojo, o bien a una colonia popular donde carecen de servicios médico, kínder, escuela u otras carencias. Con este método multiplicaremos las luchas, esto no es ilusorio ya fue puesto en práctica en muchos lugares y ocasiones.

DENUNCIAR LA TRAMPA QUE REPRESENTA EL OFRECIMIENTO DE FONDOS DE ORGANISMOS DE CRÉDITO INTERNACIONALES PARA ALIVIAR LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA, PUES LO QUE INTENTAN ES UN MAYOR CONTROL DE LOS PAISES DEUDORES.
En cada ciclo de crisis económica del sistema capitalista, la deuda externa de los países “en desarrollo” aumenta al grado que dicha deuda con el FMI, o Banco Mundial se vuelve impagable, pues los intereses crecen cada día más y más Es así como esos organismos de crédito se convierten de hecho en un gobierno mundial que dicta sus acreedores las políticas económicas que deben seguir. En México –al igual que en casi todo el mundo- nos sumieron en los últimos 37 años en el llamado Neoliberalismo que no ha sido otra cosa más que el causante del empobrecimiento de una gran parte de la población, pues los gobiernos del PRIAN pusieron un tianguis de empresas paraestatales, la minería, la electricidad, las comunicaciones, el petróleo y un larguísimo etcétera.

     Pero no sólo vendieron, sino que además hicieron caso omiso, de la obligación de proporcionar apoyo a los productores del campo, educación, salud, alimentación de calidad, recreación y deporte y otras necesidades del pueblo.

     Fue así Como de exportadores de productos agropecuarios México se convirtió en importador de granos, carne y muchos productos alimenticios y el campo se depauperó, el campesino se abandonó sus tierras y llego a las grandes ciudades a engrosar los cinturones de miseria, o emigraron a Estados Unidos en busca del “sueño americano” y encontraron racismo y violencia en ese país.

     Las Universidades públicas y la educación pública vieron reducidos sus presupuestos y con ello creció la educación privada el florecimiento de las escuelas “patito” y como consecuencia la reducción de la calidad educativa.

     En el campo de la salud nos fue peor se abandonó la atención de un pueblo lleno de “pequeñas pandemias” constituidas por enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, la obesidad, toda clase de cánceres, que como lo dijéramos en nuestra entrega anterior, matan diariamente más gente que el Covid19. Ahí los grandes empresarios se hicieron “responsables” de cubrir las deficiencias de los gobiernos construyendo lujosos y equipados hospitales para la atención de los enfermos con dinero; eso sí exentos del pago de impuestos por su altruista labor.

     Como lo decimos más adelante, una de las causas de nuestra salud deteriorada tiene su origen en el abandono de una política alimentaria adecuada, vale la pena señalar que uno de los dictados de los organismos financieros internacionales es abrir el mercado a toda clase de alimentos chatarra cuyos productores son compañías extranjeras asociadas a los apátridas capitalistas criollos (Bimbo, Pepsi, Coca Cola, etc.).

     En el rubro de Deporte y Recreación sólo diremos que los deportes se convirtieron en viles negocios, donde la finalidad es construir fanatismo, alcoholismo que manejan compañías cerveceras, cementeras, televisoras y empresas extranjeras, aliadas al estado que les permite la evasión fiscal mediante contratos amañados.

     El abandono de las disciplinas deportivas obligatorias en las escuelas públicas tiene su origen en el recorte presupuestario a la educación, luego entonces los alumnos de educación primaria y secundaria no son formados en la práctica de algún deporte que los aleje de las tentaciones de las drogas y la delincuencia.

     Igual sucede con la recreación. La cultura en la actualidad está alejada de la población, ésta ante la falta de apoyos gubernamentales trata de procurarse su propia cultura a través de la música y baile popular. Quedaron atrás los tiempos en que grupos de poesía coral, música, danza y teatro recorrían el país llevando mensajes liberadores.

     Impulsar una cultura popular en todas sus expresiones es una necesidad de un movimiento de nuevo tipo. Junto a esa cultura popular se necesita apoyar a las Radios Comunitarias y que estas se conviertan en las voces de todas las tendencias de izquierda, que fomenten debates sobre los grandes problemas nacionales y las propuestas para superar esos problemas. La derecha tiene cientos de estaciones radiofónicas y televisoras, Pugnemos ante los legisladores por leyes que permitan a las organizaciones sociales entrar al cuadrante de la radio para llevar nuestro mensaje.

GRAVAR PROGRESIVAMENTE LOS IMPUESTOS A LOS GRANDES CAPITALISTAS, BAJO EL PRINCIPIO: “EL QUE MÁS GANA Y TIENE, QUE PAGUE MÁS”. A esta campaña deben de incorporarse al mayor número de legisladores de la
cámara alta y los de la cámara baja, acompañándolos con movilizaciones que públicamente exijan este binomio impositivo. Por años Los gobiernos títeres del neoliberalismo expertos en chantajes y complicidades, han exentado de impuestos a las grandes corporaciones, no solo por su identidad de clase, sino porque empresarios y políticos se benefician de esa medida y de negocios conjuntos. Se debe de buscar también a articulistas que posicionen esta fórmula, se trata también de una suerte de lucha ideológica a la que hay que ganar a los pequeños empresarios que tradicionalmente han funcionado como mercado cautivo en el pago de impuestos. Es conocido por todos y en el mundo es un escándalo, la formula corrupta en la que grandes empresas en especial los bancos y las trasnacionales se benefician de esa fórmula de excepción y negocios a la sombra del poder político. Mientras que en los países bajos europeos hay tasa de impuestos del 50 %, porcentaje que las empresas están dispuestas a pagar porque saben que redundaran en mejores servicios públicos y bien de la comunidad.

DENUNCIAR Y BLOQUEAR MOVIMIENTOS PROEMPRESARIALES QUE CON EL PRETEXTO DE LA CONTINGENCIA SANITARIA EXIJAN EL SACRIFICIO “NACIONALISTA” DE LOS TRABAJADORES Y SUS PRESTACIONES PARA SALVAR LA PLANTA PRODUCTIVA. Se invita a los trabajadores a las duras, pero no a las maduras. En esta frente de lucha uno de los más importantes de esta etapa de la crisis del capitalismo y de cómo la contingencia sanitaria se quiere utilizar. Es importante iniciar una movilización de cuadros obreros que realicen mítines y propaganda en los grandes parques industriales, promoviendo los artículos de la ley laborar que salvaguardan estos derechos, y publicitar los derechos laborales como derechos humanos. Buscar la asesoría de abogados democráticos, organizaciones nacionales como el Frente Autentico del Trabajo (FAT) u otras organizaciones nacionales que tienen experiencia en acuerdos de coordinación con sindicatos y ONG internacionales que difundan estas acciones de defensa. Crear una comisión de análisis del T-MEX que es un instrumento neoliberal pero que contiene obligaciones para los países firmantes en lo referente a derechos sindicales y laborales. Así mismo crear una corriente de opinión mediante una campaña mediática en los medios tradicionales y en las redes sociales, para la defensa del empleo y denuncia de las intenciones del inicio de una inminente andanada de explotación de los trabajadores con el chantaje de conservar el empleo y la planta productiva. Si ese fuera el caso promover la cogestión y el cooperativismo, aunado a ello impulsar un movimiento real de empresarios responsables y nacionalistas.

EXIGIR UNA VERDADERA AUTOSUFICIENCIA ALIMENTARIA, DISMINUYENDO LA DEPENDENCIA DE MATERIAS PRIMAS Y PRODUCTO TERMINADO CON ORIGEN EN EL EXTRANJERO; El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental y no solo un derecho humano, se ha asumido por la mayoría de las personas que corresponde al Estado Mexicano la tutela de este, lo que ha redundado en la mercantilización del mismo permitiendo a la industria agroalimentaria trasnacional convertir a los alimentos en mercancías, peor aún esta industria ha trastocado los hábitos de consumo de la población desposeyéndolos de su variedad y riqueza nutricional sustituyendo los productos de consumo tradicional por productos(que no alimentos) estandarizados, altamente industrializados, con alto contenido de harinas y azucares refinadas, conservadores y materias primas provenientes en muchos casos de cadenas de suministro internacional. Para nadie es un secreto que los gobiernos neoliberales convirtieron su responsabilidad en el abasto de alimentos, en una jugoso negocio llamada “Seguridad Alimentaria”, es decir se garantiza el abasto de productos sin preocuparse por que sean producidos en el país y en la mayoría de los casos a precios más altos que el costo social nacional, igualmente se subsidio a esas trasnacionales con el costo de esas materias primas con recursos fiscales, un desvergonzado ejemplo de uso de los recursos públicos para promover la acumulación capitalista en pocas manos, dando la puntilla al proceso de la distribución de la riqueza, sea ofreciendo precios de garantía a productores u ofreciendo precios justos a consumidores. Tampoco se puede ignorar la consecuencia que para la salud nacional ha traído el consumo de los productos que perdieron su valor nutricional y aumentaron el riesgo de potenciar y desplegar enfermedades crónicas. Mención especial merece la desatención al derecho a la alimentación de niños en gestación y hasta los primeros dos años de vida, el Estado se llena la boca decretando el reconocimiento del derecho del niño, embarazadas, grupos vulnerable y la tutoría que, de ese derecho constitucional, pero basa revisar el artículo 4° de la Constitución Política Mexicana, para comprender como el Estado pretende hacer cumplir este derecho a los responsables primarios y no se compromete a nada. Y aquí aparece nuevamente el toque neoliberal, permitiendo que la industria de formulaciones maternizadas para lactantes permanezca (hasta la fecha) en manos de trasnacionales (Nestlé, Abbott, Wyeth, etc.).

     ¿Qué podemos hacer desde las organizaciones? Reconociendo la complejidad de un tema que se ha convertido ya en un rasgo cultural, queda claro que es un tema urgente para dar la lucha ideológica en todos los terrenos, creando también asociaciones de consumidores, instancias que pueden convertirse en espacios privilegiados no solo para la compactación de la demanda como “Grupos de Compra en Común”, desde donde se puede de manera natural evolucionar a la conformación de proyectos productivos; empacadoras de básicos; azúcar, frijol, arroz, etc. y hacia formas más elaboradas como la instalación de empresas enlatadoras de verduras y conservas, buscando para ello el encuentro con productores agropecuarios y creando ciclos cortos producción consumo. La oligarquía internacional y dueños de la gran industria agroalimentaria, han recibido por sexenios millones de pesos en subsidios y no les ha incomodado ni parecido inadecuado ese subsidio, pero ahora que se vuelven a establecer precios de garantía a productores y se les ha recortado los apoyos, denuncian escandalizados esa acción de redistribución del ingreso como un acto de populismo. Es fundamental comprender ese chantaje de la derecha y apoyar ese acto de justicia a pequeños y medianos productores que es el otorgamiento de compensaciones por el diferencial del precio en el mercado nacional y el precio en el mercado internacional, así mismo es importante apoyar la lucha de estos productores que dedican sus tierras a producir alimentos : maíz, frijol, arroz, trigo, leche, huevo , hortalizas, frutales y materias primas para la agroindustria alimentaria pequeña y mediana. En última instancia hay que promover la derogación de la Ley de Desarrollo Rural Integral, que no es sino un señuelo de la gran industria alimentaria para que les produzcan su materia prima para productos altamente industrializados que producen mercancías no alimentos e impulsar la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutricional que realmente fomente la producción de alimentos básicos, las buenas prácticas alimentarias y la Buena Nutrición de la población nacional. Y se busque el desarrollo de la cadena de suministros en países democráticos.

LA CIUDADANÍA ORGANIZADA DEBE EXIGIR ROMPER EL CERCO IMPUESTO A LA INVERSIÓN EN SALUD PÚBLICA Y EXIGIR MEJORES SERVICIOS PARA LA SOCIEDAD. Como ya se dijo en nuestro anterior artículo, los servicios de salud pública fueron perversamente destinados a su desmantelamiento acatando los dictados neoliberales, en principio vía presupuestal ya que se mantuvo una precaria inversión pública en infraestructura, no solo en obra pública sino en equipo y modernización de tecnología para procedimientos clínicos, sino también en gastos de operación, contratación de personal especializado médico y de enfermería, lo anterior genero crispación y los usuarios de estos servicios cayendo en la provocación , exigieron la desaparición de estos servicios , como si mágicamente se pudieran crear otro tipo de servicios médicos públicos, he ahí la perversión de los planificadores y legisladores. Sin embargo, la actual emergencia sanitaria vino a desnudar esta realidad los servicios de salud pública son o inexistentes o tienen un atraso de más de 20 años con respecto al crecimiento de la población y la necesidad de modernización de los mismos. Hoy la lucha por la salud, debe darse a través de los legisladores amigos por mejores presupuestos, a través de los propios trabajadores de los sistemas de salud; la denuncia pública, la movilización ciudadana y articulistas que ´posicionen el tema más allá de la actual emergencia sanitaria, pero con ese pretexto. Nuevamente la organización de familiares y usuarios de los servicios médicos extrañamente pasivos, deben movilizarse; el dolor, los costos repercutidos a la economía familiar y muertes injustas deben servir de suficiente motivación.


BUSCAR LA PROMULGACIÓN DE EMERGENCIAS SANITARIAS DE LOS PADECIMIENTOS TÍPICOS NACIONALES. “No es buen síntoma estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma", dijo Jiddu Krishnamurti. Y a eso hemos llegado, hablar de enfermedades típicas nacionales es más o menos aceptar un padecimiento como un “castigo de Dios”, es decir como algo inexorable. Ciertamente hay padecimientos hereditarios y/o congénitos, pero también es verdad que el medio ambiente y dentro de él nuestros hábitos de vida y alimentarios despliegan dichos padecimientos, de cualquier forma, enfermedades que impactan la normalidad de una persona y de su familiar, prodigando; dolor, incapacidad productiva, enormes costos para su economía y por supuesto las finanzas públicas. Recursos familiares y públicos que podrían emplearse para el bienestar y mejores servicios públicos deben destinarse para la atención de dichos padecimientos, dentro de estos: la diabetes mellitus, cáncer en lo general de mama y cérvico uterino, enfermedades cardiovasculares, obesidad mórbida y un largo etcétera. No hay padecimientos típicos hay irresponsabilidad típica, no se exenta de ella a los propios pacientes afectados, esa es la esencia de la libertad burguesa, la de autoinfligirse daño, no solo la libertad de adquirir un auto de un millón de pesos o la de malbaratar tu fuerza de trabajo, en realidad solo es un autoengaño, el sistema socioeconómico, te lleva a tomar lo que hay. ¿A alguien se le obliga a comer carne de res engordada con clembuterol fármaco que permite la conversión alimento a masa corporal artificialmente y que termina desdoblándose en el metabolismo de las personas ?, o ¿a comer pollo engordado a base de poliniza y hormonas? o ¿a ingerir alimentos chatarra? Claro que no, pero es lo que encuentras en el mercado, la pregunta es ¿Qué no eso es un tema de regulación de salud pública y de educación?, Es por ello que resulta urgente no la colocación de imágenes intimidantes en los empaques o de advertencias de los riesgos de su consumo por su contenido, simplemente no deberías de autorizar la venta de productos que resultaran en una amenaza para la salud. De nuevo la intervención de legisladores se hace necesaria para la promulgación de leyes que limiten la acción de empresas que ponen a disposición del consumo so pretexto de la libertad, productos de probada influencia en el desencadenamiento de enfermedades y padecimientos como: la diabetes, la obesidad infantil, desarrollo del cáncer, buscando que quienes lo vinieron haciendo históricamente, aporten fondos para la investigación médica, tratamiento clínico y precios de los medicamentos. Resulta por demás importante que los programas de educación a todos los niveles aumenten su influencia en lo correspondiente a las buenas prácticas alimentarias y por supuesto el Estado debe de prohibir el uso de publicidad engañosa sobre productos puestos a la venta con el ofrecimiento de propiedades alimenticias y cualidades nutricionales inexistentes o substancias que regulan o desaparecen los efectos por el consumo de esos alimentos. Igualmente, la prohibición de medicamentos maravillosos,” cura todo” visualizados en la tv, que resultan una farsa, un fraude y no tienen regulación.

     Desde luego, que estas propuestas son para discusión en primer término y una vez agotada esa discusión, en caso de aprobación, o de modificación, las pondremos en práctica y nos podrán servir de guía en la conformación de un organismo de frente. Sinceramente lo que pretendemos es coadyuvar a la articulación de un organismo responsable y propositivo, todo lo contrario, a los que se oponen a todo y no proponen nada.

* Colectivo Norte