Monterrey.- Ramón Modesto López Velarde Berumen (Ramón López Velarde), nació en Jerez de García Salinas, Zacatecas, el 15 de junio de 1888 y murió en la Ciudad de México, el 19 de junio de 1921. Esto es, cuando recién había cumplido 33 años de edad. Fue el primero de los nueve hijos del abogado José Guadalupe López Velarde, originario de Jalisco, y de Trinidad Berumen Llamas, una familia de terratenientes locales.
En 1900, Ramón ingresó en el Seminario de Zacatecas, donde permaneció dos años; más tarde se trasladó al Seminario de Aguascalientes, pero en 1905 abandonó la carrera eclesiástica y optó por la de leyes en la Universidad de San Luis Potosí. Durante su juventud Ramón fue enviado a una escuela de mujeres con la correspondiente molestia del joven, sin embargo más tarde reconoció que este episodio le permitió aprender a tratar correctamente a las damas.
En esta época conoció a Josefa de los Ríos, pariente lejana y ocho años mayor que él, quien le causó una honda impresión. El primer poema que se conoce de López Velarde, fechado en 1905, está dedicado a esta mujer que murió en 1917, y a quien daría el nombre de "Fuensanta" en sus poemas. A ella dedicó el poema
Hermana hazme llorar
Fuensanta: dame todas las lágrimas del mar, / mis ojos están secos y yo sufro / unas inmensas ganas de llorar.
Yo no sé si estoy triste por el alma / de mis fieles difuntos, o / porque nuestros mustios corazones / nunca estarán juntos.
Hazme llorar, hermana, / y con la piedad cristiana / de tu manto inconsútil / enjúgame los llantos con que lloré / el tiempo amargo de mi vida inútil.
Fuensanta: ¿tú conoces el mar? / Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar.
Yo no sé ni por qué quiero llorar: / será tal vez por el pesar que escondo / tal vez por mi infinita sed de amar.
Hermana: dame todas las lágrimas del mar...
López Velarde apoyó abiertamente a don Francisco I. Madero y tras la muerte del prócer de la democracia, regresó a San Luis Potosí, donde comenzó a cortejar a María de Nevares, con quien estuvo unido sentimentalmente toda su corta vida, y aunque nunca llegaron a contraer matrimonio, le dedicó el poema
Y pensar que pudimos
Y pensar que extraviamos
la senda milagrosa
en que se hubiera abierto
nuestra ilusión, como perenne rosa...
Y pensar que pudimos
enlazar nuestras manos
y apurar en un beso
la comunión de fértiles veranos...
Y pensar que pudimos
en una onda secreta
de embriaguez, deslizarnos,
valsando un vals sin fin, por el planeta...
Y pensar que pudimos,
al rendir la jornada,
desde la sosegada
sombra de tu portal y en una suave
conjunción de existencias,
ver las cintilaciones del zodíaco
sobre la sombra de nuestras conciencias...
A principios de 1914 instalado en la Ciudad de México. López Velarde comenzó a escribir sus poemas más personales, marcados por la añoranza de su natal Jerez (al que nunca regresaría) y de su primer amor, "Fuensanta". También escribió en las revistas impulsadas por José Vasconcelos “México Moderno” y “El Maestro”, precisamente en la segunda publicó su ensayo "Novedad de la Patria", que luego desarrollaría en el famoso y largo poema “Suave Patria” que le valió ser considerado como poeta nacional.
Ramón López Velarde murió recién había cumplido los 33 años de edad. El certificado de defunción dice que la causa fue una bronconeumonía, extraoficialmente se dijo que murió por sífilis. El 15 de junio de 1963 sus restos mortales fueron exhumados y trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México. Su obra es de tal magnitud que ha sido motivo de estudio, por prestigiados especialistas, entre ellos el norteamericano Allen W. Phillips en 1961, Octavio Paz, en su libro Cuadrivio (1963), Gabriel Zaid y Guillermo Sheridan entre otros. En la casa que habitó en la Ciudad de México se ha instalado el “Museo de Ramón López Velarde.”