francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con
soberbia, necedad y torpeza”.
Telegrama del General Ignacio Zaragoza sobre la Batalla de Puebla.
Monterrey.- Así de breve, pero de trascendente, es el reporte que hace 160 años transmitió el General Ignacio Zaragoza al Presidente Benito Juárez. El 5 de mayo de 1862 se cubrieron de gloria los combatientes del Ejército Mexicano (unos dos mil soldados y cerca de dos mil 700 civiles armados), al provocar la retirada del Ejército invasor francés.
La inmensa mayoría de los civiles armados que conformaron el Ejército de Oriente, creado por el Presidente Juárez y puesto bajo el mando del General Zaragoza, eran indígenas armados con machetes, descalzos, harapientos y sin previo entrenamiento militar.
La valentía y arrojo de los guerreros serranos originarios del hoy municipio de Tetela de Ocampo del Estado del Puebla, resultó clave para obtener la victoria contra el más poderoso Ejército del mundo, al combatir cuerpo a cuerpo en las trincheras de los fuertes de Guadalupe y de Loreto.
El contingente de guerreros había sido organizado durante la Guerra Reforma (1855-1861), para luchar a favor de la República, encabezados por Juan Nepomuceno Méndez, Juan Crisóstomo Bonilla y Juan Francisco Lucas, mejor conocidos por los Tres Juanes de la Sierra Norte de Puebla.
Los improvisados soldados pertenecían al 6to. Batallón de la Guardia Nacional apostado en Puebla, fueron integrados al Ejército de Oriente por el General Zaragoza, quien les ordenó colocarse en las trincheras construidas en los alrededores del Fuerte de Guadalupe.
En consecuencia, según el historiador Paco Ignacio Taibo II, eran la primera línea de fuego contra las columnas de zuavos, así llamados los soldados franceses y austro-húngaros de una legión de más de 8 mil invasores, comandados por el general Charles Ferdinand Letrille, Conde de Lorencez.
Tras el tercer embate frontal del ejército imperial de Napoleón III, el General Zaragoza mandó a los guerreros de Tetela y Xochiapulco rechazar con machete en mano el cuarto ataque, crucial momento de la batalla al provocar la retirada de las invencibles tropas francesas hasta ese entonces.
A 160 años de que las armas nacionales se cubrieron de gloria, desde este espacio nos unimos a la demanda de un grupo de historiadores y de los propios habitantes de Tetela de Ocampo y Xochiapulco, para corregir un error histórico que perdura durante tanto tiempo:
Los patriotas combatientes contra la invasión francesa no fueron los Zacapoaxtlas, sino los guerreros serranos Tetelenses.
Debido a dicho error que reportes periodísticos difundieron después del cruento combate, en los libros de texto y en las representaciones sobre la Batalla de Puebla siempre se ha destacado la valerosa participación de los Zacapoaxtlas y se ha mantenido en el olvido a los guerreros Tetelenses.
El Gobierno de México debe subsanar esta verdad histórica de manera oficial y cuanto antes, porque lo que ocurrió luego es inusitado.
Un año más tarde de la victoria mexicana, el Ejército francés volvió para derrotar al ejército nacional y tomar la Ciudad de México el 10 de junio de 1863. A partir de esa fecha el Imperio Francés mantuvo invadido a nuestro país hasta 1866 e impuso como emperador a Maximiliano de Habsburgo.
Durante esos años, para sofocar la guerra de guerrillas desatada por los grupos leales al Presidente Juárez, columnas imperiales de unos tres mil efectivos austriacos, con el apoyo de mil colaboracionistas de Zacapoaxtla y Chignahuapan, arrasaron e incendiaron Tetela y por más de ocho meses la mantuvieron ocupada para controlar cualquier brote de rebelión.
La Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862 es uno de los sucesos más significativos y trascendentes de México. Pero, será necesario enmendar este error en las páginas de nuestra historia para hacer justicia a los genuinos patriotas y condenar a los traidores colaboracionistas en la lucha por lograr la verdadera transformación social.