PEREZ17102022

«Voto fantasma»
Carlos M. López Hernández

Monterrey.- Hace unas semanas, un medio local de Nuevo León revelaba que, nuevamente, se había observado a una diputada del Congreso de Nuevo León realizando «voto fantasma».

Este evento ocurrió el mes de marzo pasado. En imágenes, se ve cómo una legisladora pasa a diferentes curules, durante la votación, a presionar el botón de cada uno de ellos.

Esto es lo que se conoce como «voto fantasma», es decir, que se registra el voto de algunos diputados, a pesar que no hayan asistido a la sesión o que, en ese momento, estaban ausentes.

Ahora, se supone que en el Congreso de Nuevo León se han tomado varias medidas para evitar esta acción, como modificar su reglamento interno.

Sin embargo, con esta ya es la tercera vez, que se tiene registro, de presentarse el «voto fantasma» en la entidad.

Fue en 2016 cuando se registró por primera vez. Mientras que en 2021 fue la segunda ocasión, aunque aquella ocasión sí se corrigió (lo que se dijo es que había sido «un error»).

Por ahora, tal parece que dicha acción no tiene consecuencias. Se llega incluso a decir que es práctica común y que votar por otro compañero de bancada, porque en ese momento estaba ausente de su curul, mas no de la sesión, es técnicamente «un favor».

No obstante, esta acción es una violación al proceso legislativo. Con un ejemplo como este, cobra mucho sentido la pasada resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al declarar inconstitucional varias disposiciones del llamado «Plan B».

Incluso, se podría hablar incluso de causas de juicio político, ya que hay una violación flagrante a la constitución. Según esta, el voto es intrasferible, por lo que no hay “vota por mí” (o dale al botón por mí) que valga.

Todo esto es un gran tema. Más aún ahora que se pretende establecer el voto electrónico, no solo en las elecciones, sino en los procesos legislativos. Hay que recordar que, en Nuevo León, se aprobó y fue vigente durante la pandemia reciente de covid.

Por lo demás, si bien el voto electrónico puede ayudar a agilizar procesos, sobre todo el de las jornadas electorales, no hay aún mecanismos que garanticen que los votos emitidos hayan sido emitidos por quien se supone debe hacerlo.

Si el voto electrónico se entiende como una aplicación cargada en el teléfono móvil y además que cualquier persona pueda votar en nombre de otra, como ya ha pasado en el Congreso de Nuevo León, se podría anticipar que se está ante un fraude sin precedentes. Esto, debido a las malas prácticas de los partidos políticos con sus operativos durante las jornadas electorales.

No extrañaría, para nada, que pasen de pedir boletas marcadas por cierto partido, a pedir que abran la aplicación y voten por cierto candidato.