RODRIGUEZ29112024

¿Fin del país de leyes?
Víctor Reynoso

Puebla.- Ya hay menos casos, pero todavía tiene vigencia el ejemplo: mexicanos que acá tiran basura en la calle, pero dejan de hacerlo al cruzar la frontera con Estados Unidos. Allá arrojar un papel a la vía pública dará lugar a una severa multa.

Es decir, allá funcionan las leyes, esas al menos. Por lo mismo llama la atención que hayan elegido a un presidente, Donald Trump, condenado por diversos delitos.

No sólo funcionan las leyes. La palabra hablada tiene más valor allá que acá. No tengo datos estadísticos, pero desde mi experiencia es claro que en México se miente con facilidad, que por eso no creemos siempre lo que otros nos dicen, que el mentir no suele tener consecuencias. Allá, en el vecino del norte (en algunos sectores), es probable que te crean todo, pero si te descubren en una mentira, estarás cívicamente muerto. No es el caso de Trump, que suele mentir sistemáticamente.

Aunque en el voto electoral y en la composición del legislativo Trump ganó con márgenes relativamente amplios, el voto popular estuvo dividido: poco más de 77 millones para Trump, poco más de 75 para su oponente, Kamala Harris.

Pero aún así llama la atención la votación por un individuo que contradice valores centrales de la cultura norteamericana, como el respeto a la ley y a la verdad.

Quizá esos valores no están generalizados. Quizá sólo sean parte de un sector de la población.

Quizá la mayoría de los votantes no están informados de los delitos y de las mentiras de Trump.

Quizá, más probablemente, hay temas que superan esos defectos de Trump, y decidieron el voto de esos 77 millones.

Un problema de la democracia. En una elección se juegan muchas cosas, pero los electores sólo tenemos un voto. Quizá muchos electores norteamericanos rechazan las acciones y los dichos ilegales e inmorales de Trump, pero confían en que puede resolver problemas graves, como el de la migración. Dejan de lado lo primero y priorizan lo segundo.

De cualquier manera es claro que el triunfo de Trump expresa fuertes tensiones en el país vecino. Su vida y sus palabras contradicen valores tradicionales de aquel país.