GOMEZ12102020

“Pandora Papers”
Eloy Garza González 

Monterrey.- Llevo dos días seguidos sin dormir ni un minuto. No suelo desvelarme más que cuando leo una buena novela de mi ídolo Stephen King, tan buen cuenta-cuentos como el mejor narrador de historias de brujas y aparecidos en Hualahuises.

De hecho, hace un mes leí “Lisey´s story”, que trata sobre una mujer llamada Lisey Debusher Landon, quien perdió a su marido Scott, después de 25 años de matrimonio y se enfrenta a los demonios de su consorte.
Dudo mucho que los libros de Stephen King sean genuinamente literatura, pero son muy entretenidos. Es mi placer culposo y adictivo (yo que no recurro a más drogas que las bancarias).

Pero estos últimos dos días me desvelé por otro motivo en los que Stephen King nada tiene qué ver. Estoy tratando de leer página tras página los 12 millones de documentos que integran los “Pandora Papers”.

Si uno tiene información general sobre políticos y millonarios en México y el mundo, en los últimos 20 años, esta lista de fortunas en paraísos fiscales (tan larga como la sección amarilla de los antiguos directorios telefónicos), puede resultar tan entretenida como la mejor novela de Stephen King.

Difícilmente tanta información sobre offshore podrá convertirse en serie televisiva en un futuro, como acaba de suceder con Lisey´s story en una adaptación que según la crítica especializada pinta muy bien.

Los “Pandora Papers”, en cambio, es información en bruto. Desesperadamente aburrida si uno no utiliza el método Sherlock Holmes. Este método te invita a leer entre líneas las montañas de información, atar cabos en streaming y hallar culpables.

Voy en el segundo nivel: atando cabos. Me acabo de topar con nombres de políticos mexicanos que le serán muy familiares al lector, como lo fueron para mí; nombres que les dice poco a un influencer o youtubero porque derivan de tres o cuatro generaciones atrás y estos millennials viven en el dulce encanto de la inmediatez (y a veces por ser chavos no lo ven aunque lo tengan enfrente de sus narices, entre otras razones porque lo único que tienen enfrente de sus narices es una consola de gamer).

¿Estoy generalizando? Sí. ¿Estoy en lo correcto? También.
Los lectores que sean igual de jubilados o pensionados que yo y cuya única misión en la vida sea cuidar a sus mascotas (como yo), les daré algunas pistas para una mejor comprensión de los 12 millones de documentos de los “Panama Papers”.

Quiero recomendarles que antes de leerlos, se echen un clavado en un sitio casi ubicado en la deep web.
Es la página semi clandestina (porque nadie la consulta) de la Financial Action Task Force (FATF).

¿De qué se trata? De revelar las fallas y deficiencias estratégicas de cada uno de los gobiernos del mundo para contrarrestar el terrorismo y el financiamiento del crimen organizado.

Cuando un gobierno ocupa los primeros lugares en el ranking de la FATF: ¡Cuidado! Esto significa que están bajo la lupa por infiltración de narcotráfico o de alguna banda terrorista global.

Por ejemplo, algunos países que están a la alza en este mercado negro bursátil en el pasado mes de octubre 2021 (última actualización) son: Nicaragua, Jamaica, Barbados, Haití y Turquía.

Hay otro país que ni se imaginan: Panamá (quienes pensaban que también incluiría México se quedaron con las ganas… por lo pronto).

En el artículo de mañana les explicaré cómo estoy enlazando los 12 millones de documentos de los “Pandora Papers” con los papeles Top Secret de la FATF.

Tengo información como para escribir un libro completo sobre estos crímenes financieros de los que forman parte políticos distinguidos; lista que ya se ha ido develando.

De momento prefiero seguirle dando sus croquetas a Mito (mi mascota xoloitzcuintle) y terminar de ver los 3 capítulos de la versión televisiva de “Lisey´s story”).

Ya después escribiré el libro pendiente. Prometido.

Es decir, primero me asustaré yo y luego los asustaré a ustedes.