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628 20 septiembre 2010 |
APUNTES DE UN HINCHA Perdido en la pereza del domingo, las colchas pesadas y el fresco viento que llega con la amenazante lluvia. Nada impide la felicidad del hincha. Desde su trinchera (pantalla televisiva) admira y goza las funciones futboleras. Desvelo al alma, la noche del sábado, partido Chivas vs. Jaguares de Chiapas, nuevo estadio Omnilife. Los lances de Luis Michel, guardameta del chiverío, que con su defensa desfondada, claras dos expulsiones de Araujo y Bravo, gritamos ¡portero, portero!, aun cuando los venzan tres cero. Premio mayor para el delantero, Carlos Ochoa, el Zidane mexicano, aquel jugador michoacano que el Vasco Aguirre pagó cuenta de honor, al cortarlo de la lista definitiva al mundial, llevándole cual premio de consolación, de refuerzo en Osasuna, primera excursión europea. Es Ochoa, convencional practicante sin mayores dotes. Su paso por Necaxa, Tigres, Osasuna, Querétaro, Jaguares, Monterrey, Chivas, Santos y de regreso a los Jaguares. El club beneficiario recibir reconocimiento de las autoridades federales, estatales y municipales en esta época, donde se exige a los ciudadanos conversión puntualmente de soplones, apegados a la verdad y entregando la denuncia anónima en forma y tiempo. Para celebrar el Hat Trick los niños nacientes esa fecha deberán llevar el nombre del singular héroe. Meter tres goles es como el juego perfecto en beisbol, un 300 en boliche, hoyo en uno, oreja y rabo en toros, switch en basquetbol (tiro de tres puntos entrando limpio sin tocar el aro).
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