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¡MUERA LA PARTIDOCRACIA!
Tomás Corona
“Jitanjáfora política. La gente vota, devota de la bota, bota pero no vota, bota y rebota por idiota”
La ciudad hierve. La democracia sufre de hipotermia. Mala hora la una de la tarde. La calle ardiendo bajo tus pies. El rito del sufragio es perentorio. Ejercerlo es deber ineludible. Difícil decisión la que tomaste. Enfrentar a la bestia pestilente.
Llegas jadeando al infernal templete. La piel se vuelve hule chamuscado. Hay decenas de ojillos observándote. Algunos son escrutadores viles. Otros, incautos que vendieron su honra. Exudan su condena por los poros. Una voz pide agua pero nadie la escucha. El calor amenaza con incendiarlo todo.
Tu casilla situada en plena calle. Pero no en el “Callejón de los milagros”. En el andador de los jodidos. Los pobres irremisiblemente votan. Inconcebible que crean a los políticos. Es inaudita la vía de la inconsciencia. Las urnas llenas de desesperanza. A sabiendas del oneroso fraude. Tanto dinero salvaría a la escuela. El gobierno de México, tan lindo. Poder y corrupción a toda prueba.
A punto de acabar el protocolo. Nombres y logos que no te dicen nada. Escurriendo prejuicios y ataduras. Rabiosamente tachas las boletas. Esperando que el negro los sepulte. Confías en un futuro promisorio. Hijos y nietos libres y felices. Riqueza justamente repartida. Un mundo de hombres y mujeres íntegros. En esa lucha sorda no estás solo. Aunque es sólo un pinchazo de alfiler. El animal ya sangra de agonía. Y sales empapado de optimismo. Por anular tu voto.
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