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MI VISIÓN DE LA JORNADA
Guillermo Lozano
A las 5:30 AM me despierta el despertador que mi esposa, vocal de capacitación del IFE, puso la noche anterior sin avisarme. No obstante la desmañanada le agradecí despertarme porque se interrumpió una vívida y angustiante pesadilla de siniestros médicos torturándome. Yo atado en un sillón de dentista, me acababan de inyectar en el pecho un líquido amarillo cuyos efectos aún no sentía mientras los jóvenes enfermeros hacían comentarios burlones de mi ropa y cabellos, pues traía la ropa y el cuerpo llenos de lodo y estiércol (Martha, ¡ayúdame!).
Volviendo a la crónica. Desayunando con Ofe me entero de que los funcionarios de casilla del IFE no llevarán ninguna identificación, sólo su nombramiento oficial. Que el personal de capacitación bajo su cargo llevará camiseta del IFE. Que los observadores registrados ante el IFE llevarán su gafete. Y que el personal de la CEE portará chalecos para su identificación. Ofe salió de casa hacia el IFE a las 6:15 AM.
Inicié el domingo haciendo un rondín de reconocimiento en mi auto y pude ver que en la casilla que me toca ocurrir –sección 1601 del distrito federal N° 06- ya estaban algunas personas a las 7:30 AM. Tres tipos estaban afuera y algunas de número indeterminado en el interior. Esta sección tiene tres casillas, una “básica” y 3 “contiguas”, ubicada en Paseo de los Descubridores # 255, en el 3er Sector de la colonia Cumbres. Regreso a casa y me preparo para asistir a votar como a las 9:30 AM.
9:40. Llego a votar. Afuera del lado izquierdo de la puerta de entrada un joven con camiseta de “El Norte” hace encuestas de salida a ciudadanos que regresan. Yo regresé por el lado derecho pensando “ni maiz, el voto es secreto”.
En la casilla, una pareja de jóvenes de la CEE dirigen a los ciudadanos que llegamos hacia las diversas casillas que por rangos de letras de apellidos están dispuestas.
En las federales una persona mayor batalla para colocar el sello de “votó 2009 “en la lista nominal mientras otro funcionario de su edad lo apremia porque se le estaban “pasando” los votantes. Un joven da golpes con mucha energía el marcaje de las credenciales con un “09”.Le advertí que al final de la jornada podía terminar lesionado de la mano. Una sola boleta para la elección federal. Voto. Me marcan con tinta indeleble el pulgar derecho y recupero mi credencial.
En las casillas estatales me piden la credencial, una mujer coloca una “palomita” en el padrón estatal y me dan 3 boletas de colores naranja, verde y morado, voy a la mampara marco libremente y regreso a las urnas del color respectivo. El flujo de las personas es algo entrecruzado me marcan el pulgar izquierdo y recupero mi credencial. Todo el proceso nacional y local no me llevó más de 6 minutos
Al momento de escribir estas líneas 11:30 AM noto con sorpresa que la tinta “indeleble” de ambos pulgares se convirtió en su contrario: en invisible. ¡Esto sí que es un fraude electoral y comercial! ¡Sin mi dedo entintado no puedo ir por mis beneficios! Ni por mi Café Select, ni por mi “Sol Cero”, ni a ponerle “Sabor a mi Voto” en los restaurantes que ofrecen descuentos y promociones, aunque -pienso- esto no será obstáculo para los ladinos abstencionistas que supongo se pondrán tinta de zapatos en el pulgar… ¡Qué buena idea para los no ladinos también! A lo mejor me animo a neutralizar este fraude comercial con mi “Nugget” o con mi “Colorfiel” café.
Mi esposa, mi heroína de la jornada electoral y de siempre, sigue “al pie del cañón” asegurándose que las 346 casillas que orgullosamente ella y su equipo terminaron en “A” (todos los ciudadanos funcionarios de casilla, nombrados y capacitados) no tengan ninguna contingencia de última hora. La consigna de ella y su excelente equipo fue: “cero de la fila”. Les falta lo peor: el conteo distrital,
Por la noche esperaré a mi mujer, y la verdad prefiero escribir sobre Honduras, que escuchar las carreras de “la caballada” en el PREP.
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