
“Pinches putas palabras no nacidas
que te dejan de hacer materia viva”
Álvaro Guadiana
Desconozco
los móviles internos
que generaron tu autoexilio
y los poderosos motivos
que te orillaron a alejarte.
Difícil decisión
la de ajustarse la mordaza
y condenarse y condenar
a los lectores de este diario
al oprobioso silencio.
¿Por qué atosigarte
con el flagelo
de la desesperanza
que condujo al ermitaño
a su ascetismo?
¿Qué llaga o vieja herida
inoculó de rabia
el palpitar de tu conciencia
tu ego periodístico
y la calidez de tu expresión?
¿Por qué privarnos
de tu grata presencia
tu sonrisa franca
y tus atinados juicios
de librepensador recalcitrante?
¿Cómo resarcir el daño provocado
si te sabemos decidido y temerario
al afrontar las pruebas
que te ha puesto la vida
por muy duras que hayan sido?
Pocos periodistas
juiciosos como tú
que no dudan en señalar
con su dedo de fuego
la injusticia.
Muchas infamias
fueron develadas
y verdades ocultas
fueron descubiertas
bajo la severidad de tu mirada
y la fina percepción
que ejerces en el entorno.
Amigo Alfonso
aunque tú no lo creas
y no es proselitismo
será difícil llenar
el espacio que dejas
en este foro abierto…
¡Nos quedan tan pocos!
Extrañaremos
el eco sonoro
de tu denunciante voz
y la desmesura
de las contiendas dialógicas
que provocaban
tus elucidaciones críticas.
¡No se vale, Alfonso!
Donde quiera que estés
te incito a que sigas
provocándonos
aunque sea virtualmente
con el punzante estilo
de tu pluma feraz.
Tomás Corona Rodríguez

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