CRÓNICAS PERDIDAS
Dejar correr el agua
Gerson Gómez

onterrey.- Deudas de juego son también de honor. Ni modo. Ahí van las llaves del carro, las bodegas, el rancho y hasta las de mi casa.
Pago y cubro.
Se va la noche entera.
En la próxima me repongo, estoy seguro. San Juditas jamás me ha desamparado.
Aquí está la pistola, señor Pulido.
Póngale precio a mi cabeza. Eso vale.
Deme chanza de ver su juego.
Full de Sonetos, contra mis Letrillas.
Una de tres.
Flor imperial de mi Himno mata su Canción.
Dos de tres.
A su Oda con una Elegía, y a su Epigrama con una Sátira.
Cierro la cuenta.
Soy enérgico, ambicioso y muy buen negociante.
Cuando quiera, le doy su revancha.