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959 28 Diciembre 2011

HORIZONTE CIUDADANO
Año funesto para Coahuila
Rosa Esther Beltrán

S
altillo.-
Comenzamos este año con la renuncia de un gobernador electo constitucionalmente; en efecto, Humberto Moreira dejó la gubernatura y nombró, a través del Congreso, a Jorge Torres López como interino. Moreira se fue.

El 4 de marzo, mientras, en medio de la parafernalia triunfalista, arropado por las porras de las lideresas de su partido Moreira rendía protesta como presidente del CEN del PRI, en Saltillo se desató una ola de violencia que reportó la poco creíble cifra de 7 muertos, fueron casi 8 horas de enfrentamientos, uno de los más fuertes de este año.

En junio estalló el escándalo del presunto enriquecimiento ilícito de Vicente Chaires Yáñez, quien de la noche a la mañana se convirtió en empresario de las telecomunicaciones y negocios inmobiliarios, con propiedades y empresas en San Antonio, Texas a su nombre, cuando ganaba apenas 30 mil pesos al mes.

Los primeros de julio se destapó el tumulto por la deuda pública y la  opacidad del gobierno del profesor Moreira en el manejo de las finanzas, de entonces a la fecha los datos no cesaron de aflorar, y la gravedad en cuanto al ocultamiento de información, falsificación de documentos y lo más grave, la desaparición del dinero.

Javier Villarreal Hernández resultó ser el principal presunto implicado en un fraude mayúsculo que dejó en la quiebra a Coahuila, cuya población estará sujeta a su Fobaproa seguramente por más de 2 décadas.

La falta de rendición de cuentas por parte el profesor Moreira mostró, que lo que mejor saben hacer los políticos comarcanos es empobrecer a los ciudadanos e inexplicablemente la PGR, supera en la ineficiencia de sus investigaciones a la tortuga ninja.

Tomó cinco meses la renuncia que se debió de haber dado en días y el castigo hasta hoy está lejos de corresponder a la gravedad del desfalco, pero finalmente se logró la salida de Humberto Moreira de la dirigencia nacional del PRI.

El profesor Moreira es el modelo más acabado de esos gobernadores que manejan las finanzas estatales de manera patrimonialista, con engaños y de espaldas a los gobernados.

La investigación periodística a fondo, que incluyó: la cuantificación precisa del endeudamiento, la comprobación del ocultamiento, la documentación del engaño, el hallazgo del funcionario cercano inexplicablemente enriquecido y las reacciones de todos los actores interesados en el caso y el seguimiento a todas estas vertientes durante seis meses, fue fundamental, eso es lo que requerimos de nuestros medios de comunicación si queremos establecer un verdadero sistema de rendición de cuentas que disuada la corrupción.

La Auditoría Superior de la Federación llamó a los legisladores a poner más controles que le permitan estar en mejor posición de evitar estos casos; pero no se ha visto que los legisladores atiendan ese llamado.

La Auditoría Superior del Estado (ASE) también cumplió con su obligación de informar, aunque a regañadientes; el Informe de Resultados de la Cuenta Pública del 2010 en Coahuila, difundido en internet por la ASE, revela que desde el 2008 el gobierno de Moreira estuvo contratando deuda de manera irregular y sin reportarla al Auditor. Las auditorías estatales pueden y deben mantener a los gobernadores a raya.

Moreira no informó, a tirabuzón los medios le sacaron la información; no tuvo manera de justificar su tropelía y el castigo todavía está lejos de ser el que corresponde. No obstante, dio un paso, el caso ya no quedó completamente impune.

Que esto nos anime a seguir exigiendo e insistiendo a todo el resto de los gobernadores y alcaldes para que informen, expliquen, y si la ciudadanía no queda satisfecha, que reciban su castigo.

El editorial de ayer de Vanguardia describe a la perfección el papel que jugó la 58 Legislatura del Congreso local, comandado por la fracción mayoritaria del PRI y Fernando Donato de las Fuentes que actuaron contra los intereses de la ciudadanía a quien traicionaron, “legalizando el más grande fraude que se haya cometido contra el pueblo de Coahuila…” No dude usted que esos diputados tengan la desvergüenza de buscar otro cargo de elección popular, porque su cinismo no tiene medida.

Por su parte, Jorge Torres López, gobernador interino de Coahuila por 11 meses, ni tardo ni perezoso puso distancia de por medio; después de jugar el triste papel de encubridor de las trapacerías del ex gobernador Humberto Moreira, Torres dejó Saltillo y ahora radica tranquilamente en Houston. Se había previsto en estas páginas que eso haría.

rosaesther80@gmail.com

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La Quincena Nº92

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