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29 Diciembre 2010
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Fin de año
Nora Carolina Rodríguez

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube
que se llevara lo feo
y nos dejara al querube…
un barredor de tristeza…

El año que se auguraba mágico, al menos por la combinación cabalística 2010, se termina y sin magia alguna. A menos que se considere mágico desaparecer a una cantidad no precisa de entre 30 y 80 mil mexicanos a causa de la guerra contra el narco, a menos que se considere mágico que hayamos tenido un alza mensual a la gasolina y a menos que se considere como acto de magia la aparición del 16% al IVA, así como el surgimiento de datos confidenciales filtrados por Wikileaks, el sospechoso cambio tributario a las tenencias en Nuevo León que, viéndolo detenidamente, es como un juego de prestidigitador; los feminicidios crecen y nadie hace nada por atender a sectores poblacionales indefensos. La pobreza se feminizó hace ya varios años y tampoco alguien se ocupa de capacitar o impulsar a las mujeres para que puedan considerarse como población económicamente activa.

Otro acto mágico pudiera ser el aumento de sueldo que se otorgó el presidente, que a la fecha gana algo así como 200 mil pesos mensuales, más prestaciones, mientras el salario mínimo es de 57.46 pesos para la zona económica considerada como de vida cara, al cual se otorgó un aumento de tres pesos. En el ámbito local, la tarjeta Feria aparece, no de la nada sino de la voracidad de los transportistas, quienes no se acaban de poner de acuerdo, ya que la CROC se niega a entrar al negocio. ¿Y qué tan mágico será ahora el bosque de la Pastora con estadio integrado? El tema jefe Diego no es magia, tal vez sea simple manipulación de la opinión pública. De tan real, el asunto parece inverosímil.

Esta enumeración no estaría completa si no mencionara la magia con que se celebraron tanto el centenario de la Revolución como el bicentenario de la Independencia, tan mágicos que aparecieron y desaparecieron en menos que canta un gallo. En otro terreno, los gramáticos oficialistas desaparecieron los acentos a los monosílabos, pretenden desusar la ch en los diccionarios y tienen una campaña contra la ñ en la Comunidad Económica Europea.

El 2010 se termina y no como esperaríamos.  El balance no es precisamente alentador, aunque las fuentes oficiales se empeñen en que así parezca. Y no es cuestión de enfoques, no, es cuestión de demagogia. Es impresionante ver cómo las fuentes amafiadas con el poder tergiversan y malinforman acerca de lo que acontece.

Es interesante ver cómo emprenden campañas publicitarias como una en la que han dado en llamar: “El gobierno del presidente de la República… bla bla bla”; ¿cuál presidente?, ¿el actual, o uno anterior?, ¿el usurpador o el legítimo? ¿El que cree que pudo llegar y no llegó, o el que a fuerza se sentó haiga sido como haiga sido? Tome usted su propia decisión. Póngale nombre y apellido, que la opción la dejan abierta. Esto es sólo un botón de muestra, ya que ejemplos sobran, sólo por mencionar alguno usaría el de los laboratorios Novartis y el Seguro Social, o el de cómo Televisa emprendió campaña contra grupo Reforma, que, esté bien o esté mal, ahora sí que la zorra no se ve la cola, ya que si alguien promueve publicidad que lesiona la imagen de las mujeres, es Televisa. Exentos nadie están.

Este año fue definitorio para que la información fluyera por las vías de las redes sociales. Este dato es importante y da cuenta de la necesidad de contar con medios de comunicación solidarios que permitan a ciudadanos y ciudadanas apoyarse y ejercer el poder de la información. Twitter, Facebook, mensajerías instantáneas varias sirven para que nos alertemos unos a otros, y definitivamente se han consolidado como la alternativa para saber qué ocurre, qué está pasando y mediante la confirmación de los datos, poder tomar decisiones. Bloqueos, balaceras y atentados han sido conocidos antes por estas vías que a través de la prensa oficial(ista).

En teoría, la sociedad civil se está organizando. Ojalá que esto fuera cierto. A un año de que inicie el año de Hidalgo, es más que necesario que las decisiones de la población se vayan perfilando. Un sexenio más bajo este régimen, ¿será tolerado por el pueblo mexicano? Mucha gente opina: “pues este año ya se fue, a ver el otro qué nos trae”; yo digo: ojalá que nos traiga un aguacero en venganza, y que cuando escampe, parezca nuestra esperanza..., que no nos caiga de nuevo la maldición de un sexenio empeñado en combatir lo que sea a como sea y caiga quien caiga, y nosotros lo permitamos. Necesitamos más iniciativas de movimientos civiles que poco a poco ayuden a la concientización del pueblo

En fin, digámosle adiós a este mágico 2010 y pongamos a germinar las semillas de la esperanza, para que el próximo año y los subsiguientes, la población mexicana siga organizándose y cada día menos permita que se pisen sus derechos, se tomen decisiones arbitrariamente y sigamos construyendo la utopía.

 

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