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13 de abril de 2010
15diario.com  


 

Sociedad indiferente y corrupta: Rangel Sostmann

David Carrizales

 

La inseguridad que sufre México, es resultado de una clase política indolente, un sistema educativo que privilegia la formación de profesionales exitosos, pero sin responsabilidad social, padres de familia que no inculcan valores trascendentes a sus hijos, y empresarios que sólo ven por sus ganancias, sin importar que tengan que incurrir en la corrupción, señaló el rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm), Rafael Rangel Sostmann.

 

La mañana del domingo, ante más de tres mil asistentes durante un acto de protesta y de propuestas para mejorar la seguridad, tras la muerte de los estudiantes José Antonio Mercado Alonso y  Javier Francisco Arredondo Verdugo –durante una balacera entre militares y sicarios el 19 de marzo-, el Itesm presentó un documento  donde propuso se modifique la Ley de Seguridad Nacional para normar la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra la delincuencia organizada, y que cuando soldados o marinos incurran en hechos que lastimen a la sociedad, sean juzgados por cortes civiles.

 

En el denominado “Pronunciamiento y Propuestas del Tecnológico de Monterrey para Mejorar la Seguridad en México”  que concentra 2,300 opiniones de alumnos y maestros, recopilados a lo largo de dos semanas, se plantea “para que la actuación de las fuerzas armadas se realice consistentemente en beneficio de la comunidad, se requiere que cuenten con un marco legal que les permita ser eficaces en su tarea y respetar los derechos humanos y los tratados internacionales”.

 

Asimismo, en el texto leído por el director de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública (EGAPP) del Itesm, Bernardo González- Aréchiga, se expuso, “queremos que los soldados y marinos cuenten con la capacitación, remuneraciones y condiciones de trabajo adecuadas y que sus familias cuenten con una protección social más amplia” y que las fuerzas armadas “regresen a sus funciones tradicionales, una vez que la policía civil se encuentre preparada para atender la inseguridad”.

Mientras se aprueban y se implementan las reformas para normar la participación del Ejército,  se sugiere que las fuerzas armadas operen con base en protocolos, que aseguren la eficacia en sus operativos, y ayuden a evitar excesos y abusos, a la vez que reduzcan el riesgo de errores que dañen a la población civil.

 

Antes del acto central que se realizó en el estadio Tecnológico, más de 3 mil asistentes convocados por el "Movimiento por el cambio", que impulsa la Federación de Estudiantes del Itesm, realizaron una marcha silenciosa alrededor del campus Monterrey de la institución educativa, la primera que ocurre  por reivindicaciones sociales, desde el movimiento estudiantil de 1968-1971.

 

El rector del Itesm, Rafael Rangel Sostmann, quien reconoció que la institución llegó tarde a la causa por la seguridad, y sólo hasta que fue afectada directamente, dijo por su parte que la violencia que hoy padecemos en el país, es el resultado de que hemos degradado nuestros valores y principios y hemos aceptado esta degradación como algo natural. Por eso, expresó, “si queremos una sociedad equitativa, solidaria, justa, y con paz social, tenemos que cambiar esta forma de actuar en lo particular, en lo social, en lo empresarial, en lo político, en lo educativo y en lo gubernamental”.

 

Hoy estamos aquí, dijo durante la concentración, “defendiendo el honor de nuestros estudiantes –identificados inicialmente como sicarios-,  y es nuestro deber, que nosotros como institución lo hagamos, y que insistamos por todos los medios disponibles y con toda nuestra energía, hasta obtener el informe oficial sobre los hechos del pasado 19 de marzo”.

 

Pero también estamos aquí reunidos porque “estamos iniciando una gran cruzada por la seguridad” y  porque “nuestro deber como institución es la de ver porque estas muertes nos deben de llevar a reflexionar y a identificar las causas profundas de la situación actual”.

 

Agregó que Monterrey como muchas otras ciudades y regiones, han basado su desarrollo en valores y principios tales como el respeto a las personas y a los derechos humanos, la cultura del esfuerzo y la honestidad, la justicia, la integridad, la equidad, la cultura del trabajo y del ahorro, la superación de las personas a través de la educación, la educación como camino para crecer y desarrollar una sociedad más equitativa, solidaria y democrática.

 

“Pero hoy nos encontramos ante una sociedad donde lamentablemente se promueven y viven valores muy distintos a los anteriores. Consideramos el éxito individual como la única meta en la vida, queremos lograr nuestros objetivos a través del mínimo esfuerzo, tenemos los hábitos del dispendio y del consumismo, buscamos la riqueza como único fin, vemos la educación como vehículo para satisfacer exclusivamente necesidades personales como lograr mejores ingresos monetarios”, apuntó Rangel.

 

“Nos hemos vuelto ciegos, sordos, indiferentes ante la pobreza, la injusticia, la falta de oportunidades, la desigualdad, y el desempleo, y vemos todas esas anomalías como algo natural y normal en nuestra sociedad. Nos hemos puesto un velo en los ojos. Muchos aceptamos la corrupción como una manera de obtener resultados fáciles y de resolver los problemas rápidamente”, recalcó.

 

“Muchos negocios y muchos empresarios con la excusa de mejorar sus ingresos o reducir sus pérdidas, han aceptado la corrupción como manera de resolver los obstáculos que se les presentan para conseguir contratos o realizar alguna venta”, remarcó el rector, ante la presencia de José Antonio Fernández Carvajal, presidente de Grupo Femsa, uno de los pocos consejeros del Itesm que acudió a la concentración.

 

“Muchas veces, alumnos y ex alumnos que han iniciado un negocio vienen conmigo, porque dicen que para hacer una venta tienen que dar un moche al que está encargado de compras en todas las empresas, y dicen señor rector, qué hago ante este dilema, o acabo mi empresa o tengo que dar el moche. Es una pregunta muy difícil de contestar”, confesó el rector sin precisar qué les recomienda.

 

Además, dijo, muchos alumnos de nuestras universidades incurren en prácticas tales como la copia, el plagio, como una solución fácil, en lugar de valorar la adquisición de hábitos y de conocimientos. “Y es muy frecuente que padres de familia deleguen la formación de sus hijos a las instituciones educativas, con la excusa de encontrarse ellos muy ocupados en otras actividades, o la delegan en la nana, lo que ha dado como resultado que sus hijos llegan a nuestras aulas sin los principios básicos que deben de adquirir en la familia, y que son fundamentales para el desarrollo de toda sociedad”, señaló Rangel.

 

Asimismo, lamentó: “vemos a muchos funcionarios públicos más preocupados con su carrera política y con el debate partidista, que por solucionar los problemas urgentes e importantes que afectan a los mexicanos”, mientras la mayoría de los medios en lugar de informar correctamente, recurren al amarillismo con el fin de aumentar sus ventas.

 

“Las universidades por nuestra parte, hemos enfocado demasiados esfuerzos en preparar a nuestros alumnos exclusivamente para que tengan alta empleabilidad con fines monetarios,  y ponemos el éxito profesional como algo muy importante, y muchas veces ni eso lo hacemos bien”, reconoció el rector del Itesm.

 

“Pero lo más importante es que damos muy poca relevancia a nuestra misión de formar verdaderos ciudadanos que asuman su responsabilidad social y política para cambiar este país. Los profesores y directivos debemos enseñar con el ejemplo a nuestros alumnos, y es algo que se nos olvida frecuentemente”, admitió.

 

En la universidad, destacó el rector del Itesm, debe de existir la crítica, pero también la propuesta, “debemos de hacernos responsables de nuestra vida diaria y de nuestro futuro. Si no hacemos este esfuerzo individual y colectivo, jamás resolveremos el problema de fondo, y no va a existir fuerza militar que pueda resolver nuestra indiferencia como ciudadanos”.

 

“Los invito pues a que tomemos conciencia de nuestra realidad, y a que aceptemos todos que todos somos parte del problema, y que todos hemos contribuido a que se genere la situación de inseguridad en que vivimos el día de hoy”, añadió Rangel.

 

 “Recuperemos la cultura del esfuerzo y el amor por el trabajo, fortalezcamos una clase empresarial que invierta, que tenga confianza en México, y que genere los empleos que el país tanto requiere. Exijamos una clase política que represente la sociedad, que se oriente a resolver los problemas que aquejan al país”, pidió el rector.

 

“Fortalezcamos nuestra cultura de honestidad y la denuncia, construyamos universidades que preparen ciudadanos con gran responsabilidad social y no solamente profesionistas exitosos.”

 

“Quitémonos la venda de nuestros ojos y participemos de una manera más solidaria, y más activa para garantizar la justicia, para reducir la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, y para educar a las comunidades menos favorecidas”, reclamó finalmente.

 

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