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21 Septiembre 2011
15diario
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FRONTERA CRÓNICA
Medalla al Mérito Cívico
J. R. M. Ávila

Monterrey.- Después de clavar la espada en Juana Porcallo (su tercera esposa) por haberlo engañado con Alberto del Canto y tras jurar que no se cortará la barba hasta vengarse del que lo ha afrentado para la historia, Diego de Montemayor vaga errante por el noreste de México (no como judío, porque la Santa Inquisición anda suelta y hay que temerle).

Se la pasa madurando amarguras a medida que se entera de que su enemigo es ahora alcalde de Saltillo y, lo peor de todo, que se ha casado con Estevanía Montemayor (hija de Diego y Juana). Mancha sobre mancha, amargura sobre amargura, ¿qué clase de vida es ésta?
Poco después Luis Carvajal y de la Cueva llega a colonizar el Nuevo Reyno de León y negocia las paces entre ambos hombres. Sin embargo, la historia no dice si Diego, en señal de perdón, se vuelve a cortar la barba. Se sabe que no matará físicamente a su contrincante, pero sí acabará con él simbólicamente al bautizar con el apellido Montemayor a los dos hijos que del Canto engendra con Estevanía, lo que les salvará de la Inquisición.

Entre otras acciones que emprende Montemayor, podemos contar la repartición de tierras con tribus indias incluidas, a las que se hace trabajar sin paga, manteniendo secuestradas a mujeres y menores para que los hombres no huyan. Para completar el cuadro, los indios se ven obligados a buscar alimento después de trabajar todo el día.
En 1596, Diego de Montemayor funda la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey y, por supuesto, es por eso que se le recuerda principalmente. Como puede verse, cada pueblo adopta y honra los héroes que se merece, y quien en otro tiempo es afrentado, cuatrocientos años después se convierte en emblema de altas distinciones.

Porque podrá haber sido cornudo, asesino, vengativo, esclavizador de tribus, secuestrador de mujeres y menores pero ahora, cuatrocientos años después de su muerte, aparece homenajeado en la entrega de la Medalla al Mérito Cívico “Diego de Montemayor”.

Por cierto, si alguien se cree a la altura suficiente y desea recibir la tan codiciada medalla, que se anote para el año que viene porque en éste ya se entregaron todas.

 

 


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© Luis Lauro Garza Hinojosa